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CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA
EN PACIENTES OBESOS
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Palabras
claves: cirugía laparoscópica, pacientes obesos
Los cirujanos
generales que realizan colecistectomías laparoscópicas evalúan a muchos
pacientes obesos que se presentan para tratamiento de enfermedad del tracto
biliar. La obesidad afecta al 26% de la población adulta en los Estados Unidos,
y los pacientes obesos presentan riesgo más elevado para la formación de cálculos
biliares. Los cálculos biliares ocurren en 30% a 35% de los pacientes obesos,
por lo que el 25% de pacientes que se presentan para la realización de
colecistectomías laparoscópicas presentan obesidad mórbida.
Inicialmente, los
procedimientos laparoscópicos se contraindicaron en pacientes obesos debido a
dificultades técnicas encontradas mientras se realizaba el procedimiento, como
el acceso, la inserción del trocar, desplazamiento de la cánula, y obtención
del neumoperitoneo. Una preocupación secundaria era que esos pacientes obesos
podrían tener morbi-mortalidad más elevada al ser sometidos a la cirugía
comparada con pacientes no obesos. Se creía que varios cambios fisiológicos
que ocurren en pacientes obesos llevaban a incrementar los riesgos, como el
volumen intravascular y el gasto cardíaco aumentado, y la resistencia periférica
total disminuida que produce hipertrofia ventricular izquierda. A estos
hallazgos, se suman una incidencia más elevada de hipertensión arterial en
estos pacientes, que pueden llevar a morbilidad cardiovascular aumentada. Los
cambios pulmonares incluyen una capacidad residual funcional, complacencia, y
PaO2 disminuida, que llevan a un incremento del trabajo respiratorio. Las
complicaciones pulmonares postoperatorias, como la atelectasia, son más comunes
en pacientes obesos, al igual que los defectos ventilación-perfusión que se
incrementan por la anestesia general que también puede comprometer la función
pulmonar en el postoperatorio. Los trastornos de la coagulación, incrementados
por los niveles de ácidos grasos aumentados, que sumados a la dificultad de la
movilización postoperatoria pueden contribuir a incrementar el riesgo para
trombosis venosa profunda y embolia pulmonar.
Numerosos estudios
han demostrado incremento de complicaciones infecciosas y problemas de
cicatrización en pacientes obesos. Cerca del 35% de los pacientes obesos que
son sometidos a cirugías pueden experimentar problemas de cicatrización.
Excluyendo las complicaciones de cicatrización e infección de la herida quirúrgica,
la mayoría de los otros riesgos son sólo potenciales, y los riesgos reales de
una cirugía abdominal electiva en pacientes obesos probablemente no son
prohibitivos.
A pesar de la falta
de evidencia que prueben una morbilidad quirúrgica aumentada entre los
pacientes obesos, ciertas precauciones son aconsejables realizar cuando se va a
realizar una cirugía laparoscópica en este grupo de pacientes. Una valoración
cardiaca prequirúrgica con un electrocardiograma (ECG) es recomendado. La
cesación del tabaquismo y la disminución de peso preoperatoria ayuda a reducir
la morbilidad quirúrgica, aún cuando la pérdida de peso es mínima. La
profilaxis de complicaciones tromboembólicas deben realizarse antes de la
inducción de la anestesia. La administración de antibióticos profilácticos
también es importante.
Las maniobras quirúrgicas
para disminuir morbilidad quirúrgica incluyen un posicionamiento apropiado de
los pacientes con obesidad mórbida en una cama apropiada, con un cuidado
especial de los puntos de presión. La deambulación temprana y el cuidado
pulmonar agresivo pueden ayudar a disminuir las complicaciones pulmonares y
tromboembólicas.
Uno de los
problemas técnicos mayores encontrado en pacientes obesos es el acceso a la
cavidad abdominal, que es especialmente difícil con la técnica de inserción
de aguja, debido al espesor de la pared abdominal y la grasa preperitoneal. La
valoración exacta de la situación de la punta de la aguja es difícil y es común
realizar insuflación preperitoneal. El ombligo es el área más delgada de la
pared abdominal, y la inserción de la aguja en ese punto es más fácil. La
inserción más exitosa se realiza con un ángulo de 90° en lugar del usual 45°.
Esta modificación presenta un riesgo más alto de lesión vascular, por lo que
la confirmación de una presión intra-abdominal inicial baja es crucial para
confirmar la colocación intra-abdominal apropiada. Si la inserción de la aguja
en el ombligo es dificultosa, los sitios alternativos de inserción son el
cuadrante superior izquierdo, el cuadrante superior derecho, transvaginal, o
transuterino.
Un factor adicional
que influye en el acceso exitoso es la situación del ombligo. En pacientes con
un tejido celular subcutáneo grande, el ombligo puede ser caudal, e incluso a
veces se ubica en posición suprapúbica. Por eso, se debe valorar que un sitio
de inserción supraumbilical puede ser más ventajoso. Como la colocación
apropiada de puertos, pueden ser diferentes a pacientes no obesos, se debe estar
atentos a la aparición de problemas inadvertidos. El desprendimiento de trócares
fuera de la cavidad abdominal es un evento común y frustrante que lleva al
enfisema hipodérmico y un tiempo quirúrgico más prolongado.
Una vez que el
acceso intra-abdominal es obtenido y el neumoperitoneo se estableció, el próximo
paso crítico es obtener la exposición adecuada. Inclinando la camilla, a
menudo empinadamente, puede ayudar cambiar de sitio los órganos
intra-abdominales.
La distribución de
la grasa determina la proporción de éxito del procedimiento laparoscópico en
pacientes obesos. El peso del total de un paciente no es tan importante como la
distribución la grasa. La distribución intra-abdominal relativamente normal no
complica la exposición.
La obesidad ha sido
considerada como un factor de riesgo para el incremento de la tasa de conversión
a cirugías convencionales, pero este hallazgo no es uniforme y muchos
investigadores han realizado cirugías laparoscópicas en pacientes obesos con
tasas de conversiones similares a pacientes no obesos.
En general, la tasa
de conversión, el tiempo de hospitalización, las complicaciones y la
mortalidad, excluyendo las complicaciones infecciosas, no presentan diferencias
significativas entre pacientes obesos y no obesos.
Estos estudios
demuestran que pacientes obesos pueden ser sometidos a cirugías laparoscópicas
en forma segura, y que esta técnica es mejor que la laparotomía abierta en
pacientes obesos debido a la mejor exposición, menor dolor postoperatorio,
menores complicaciones pulmonares postoperatorias, y menos infecciones de la
herida postoperatorias.
Dr.
Guillermo Firman
08-OCT-2002
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