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ANTRAX
(CARBUNCO):
UNA AMENAZA DEL BIOTERRORISMO
Palabras
claves: ántrax (carbunco)
El ántrax es
producido por el Bacillus anthracis, un bacilo grampositivo
esporulado que puede producir infección aguda en animales y seres
humanos. Afecta principalmente herbívoros, que la adquieren después de
estar en contacto con las esporas presentes en la tierra. Los humanos solo
se infectan incidentalmente que entran en contacto con los animales
infectados o sus productos, sobre todo en un ambiente industrial o agrícola
por el contacto con las esporas que contaminan materiales crudos usados en
los procesos de fabricación, en particular pelo de cabra.
El reservorio
final del Bacillus anthracis es el suelo, donde puede persistir por
años, pero no conduce necesariamente a la enfermedad. Se necesita una
fase vegetativa por la cual las esporas se multiplican hasta una densidad
suficiente como para que los animales que pastan se infecten, que luego
fallecen y liberan la bacteria en la tierra y los cursos de agua
circundantes. La descontaminación reciente de la isla de Gruinard
(Escocia) que fue contaminada deliberadamente durante la segunda guerra
mundial, ha mostrado que el microorganismo puede ser eliminado de un área
definida por técnicas sencillas, aunque a un costo considerable.
La enfermedad
se produce principalmente en tres formas: cutánea, respiratoria y
gastrointestinal.
1-
Cutánea: Afecta sobre todo áreas cutáneas expuestas
principalmente en los brazos y en las manos, seguidos por el rostro y el
cuello. Comienza como una pápula pruriginosa que se asemeja a una
picadura de insecto. Crece y en 1-2 días se desarrolla una úlcera
rodeada por vesículas, alcanza 1-3 cm de diámetro y se mantiene
redondeada y regular (Foto A). Más tarde se desarrolla una escara necrótica
central y negra, característica, con edema asociado (Foto B). Es indolora
y después de 1-2 semanas, se seca y se afloja, separándose luego,
dejando una cicatriz permanente. Puede haber linfadenitis y adenopatías
regionales, además de algunos síntomas sistémicos como fiebre, malestar
general y cefalea.
2-
Respiratorio: Presenta una fase inicial benigna seguida de una
segunda fase aguda grave que cada siempre es fatal. La fase inicial
comienza como una enfermedad inespecífica con malestar general, fatiga,
mialgias, fiebre leve, tos no productiva, y ocasionalmente, una sensación
de opresión precordial. Se asemeja a una infección leve del tracto
respiratorio superior como un resfrío o una gripe. Después de 2-4 días,
donde pueden haber algunos signos de mejoría, sobreviene el inicio brusco
de distrés respiratorio grave caracterizado por hipoxia y disnea intensa.
El pulso, la frecuencia respiratoria, y la temperatura se elevan. El
examen físico detecta rales crepitantes húmedos en los pulmones y
posible derrame pleural. El examen radiológico de tórax puede mostrar
ensanchamiento mediastínico y derrame pleural. Pronto cae la presión
arterial, y puede desarrollarse shock séptico y meningitis. La muerte
ocurre dentro de las 24 hs. de inicio de la fase aguda. El diagnóstico
temprano del ántrax inhalatorio es muy difícil.
3-
Gastrointestinal: El período de incubación es de 3-7 días.
Existen dos presentaciones clínicas luego de la ingestión de alimentos
contaminados, abdominal y orofaríngeo. El ántrax abdominal presenta síntomas
iniciales inespecíficos, como náuseas, vómitos, anorexia, y fiebre. Al
progresar desarrolla dolor abdominal, hematemesis y diarrea sanguinolenta;
luego toxemia, con shock, cianosis y muerte. La evolución se produce en
2-5 días. En la forma orofaríngea aparece edema y necrosis tisular en la
región cervical, lesión similar a la cutánea en paladar duro o amígdalas.
Las principales características son odinofagia, disfagia, fiebre,
adenopatía regional en cuello y toxemia.
4-
Meningitis: Se observa en menos del 5% de los casos en cualquiera
de las tres formas de infección primaria.
Para el diagnóstico
es importante considerar una fuente de exposición al agente infeccioso.
Para la detección del bacilo en las lesiones debe embeberse hisopos estériles
en el líquido de las vesículas de las lesiones cutáneo-mucosas. Los
bacilos se observan fácilmente en el frotis con la coloración de Gram
(Foto C) y en cultivos. También se lo puede aislar en el vómito o las
heces, líquido cefalo-raquídeo (LCR) y sangre.
Existen
pruebas serológicas (ELISA) para la detección de anticuerpos contra las
toxinas letales. Se realiza el diagnóstico con la elevación en cuatro
veces en el título de las muestras de suero de fase aguda y de
convalecencia, recogidas con 4 semanas de separación, o por un solo título
mayor a 1:32.
Para el
control de esta enfermedad es necesario descontaminar el ambiente
sospechoso de contener las esporas utilizando vapor de paraformaldehído,
que ha demostrado destruir las esporas de B. anthracis. Las
superficies se pueden descontaminar con hipoclorito al 5% o fenol al 5%,
los instrumentos y otros equipos pueden ser esterilizados con autoclave.
Los empleados
del posible lugar contaminado, deben ser educados acerca de la enfermedad
y recibir las recomendaciones para trabajar en un ambiente descontaminado.
Son necesarios servicios de consulta, y es preciso contar con
instalaciones adecuadas para limpieza y áreas para cambio de vestimentas,
para que no usen el hogar ropa posiblemente contaminada.
El ántrax
gastrointestinal puede prevenirse prohibiendo la venta para consumo de
carne de animales enfermos. Se deben cocinar bien todas las carnes.
Con respecto
al tratamiento se calcula que el 20% de los casos de ántrax cutáneo no
tratado es mortal y casi todos los casos de ántrax inhalatorio, pero son
raras las muertes de la forma cutánea después de tratamiento
antimicrobiano.
La penicilina
G intravenosa es el antibiótico de elección (4.000.000 UI cada 4-6 hs.)
durante 7-10 días, y luego continuar con antibióticos vía oral hasta
completar 60 días. En casos de bioterrorismo se recomienda tratar por 60
días debido a que se presume inhalación de las esporas, y la germinación
de estas, acantonados en los ganglios linfáticos mediastinales, puede
ocurrir hasta 60 días después del momento de la inhalación. Para
pacientes alérgicos a la penicilina, se debe utilizar eritromicina,
tetraciclina, o cloramfenicol. Estos no evitan la progresión de la lesión
cutánea a la escara, la escisión quirúrgica de la misma está
contraindicada, y el tratamiento tópico no es eficaz. Se han utilizado
corticosteroides sistémicos en caso de edema cervical extenso o
meningitis, pero las indicaciones no están bien establecidas. Cuando el
edema cervical comprime las vías aéreas superiores puede ser necesaria
la traqueostomía.
Los vendajes
que contienen secreciones deben ser incinerados, esterilizados en
autoclave o eliminados como desechos con peligro biológico. Los pacientes
deben ser colocados en “aislamiento de contacto”. No se ha documentado
la transmisión persona a persona, incluso en la forma por inhalación.
Existe una
vacuna de bacilos muertos derivada de un componente de la exotoxina, que
demostró eficacia del 92,5%. Se administra por vía parenteral en 3 dosis
a intervalos de 2 semanas, seguidas por 3 inoculaciones de refuerzo a
intervalos de 6 meses, y luego refuerzos anuales.
Las
recomendaciones para profilaxis post-exposición al B. anthracis
consiste en quimioprofilaxis durante 60 días (sobre todo ante sospecha de
inhalación) y vacunación.
La
quimioprofilaxis consiste en:
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Drogas
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Adultos
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Niños
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Fluoroquinolonas
Uno
de los siguientes:
1-
Ciprofloxacina
2-
Levofloxacina
3-
Ofloxacina
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500
mg dos veces al día
500
mg/día
400
mg dos veces al día
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20-30
mg//kg/día en 2 dosis
No
recomendado
No
recomendado
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Alternativa:
Doxiciclina
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100
mg dos veces al día
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5
mg/kg/día en 2 dosis
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Bibliografía:
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