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TRATAMIENTO
NO FARMACOLÓGICO DE LA OSTEOARTRITIS
Texto
en formato PDF (62KB) 
Palabras claves: tratamiento no farmacológico,
osteoartritis
El manejo de la osteoartritis se ha centrado en
la modificación de los síntomas, predominantemente en el alivio del
dolor. Es probable que las estrategias para reparar el cartílago
articular dañado necesitará actuar sobre los múltiples mecanismos de
enfermedad. A pesar de investigaciones prometedoras, hasta la fecha no
existe ninguna droga capaz de modificar el daño estructural de
osteoartritis, que hayan sido confirmados por estudios a largo plazo. Esto
contrasta con la artritis reumatoide, donde varios agentes previenen erosión
del hueso y el daño de la articulación si se indican en etapas tempranas
de la enfermedad.
Existen numerosos tratamientos no-farmacológicos
que pueden reducir los síntomas de artritis y con ello mejora la función
articular.
Los
factores relacionados con la invalidez de la artritis son similares a
aquellos relacionados con la progresión de la enfermedad. Algunos de
estos factores de riesgo no pueden modificarse (por ej., la predisposición
genética, la historia familiar, sexo femenino, y la edad); pero otros
como la lesión, la obesidad, la fuerza del músculo cuadriceps, la
alteración de los ejes óseos, y la artritis inflamatoria o séptica, son
potencialmente modificables o evitables.
La invalidez en la artritis es el resultado de
la combinación de tres factores principales: la propia artritis; la
inactividad; y el proceso de envejecimiento.
Un ciclo vicioso se desarrolla con la
inactividad por periodos largos y puede ser la mayor causa de invalidez,
complicado por el progreso de la artritis. La tendencia de disminuir la
actividad con la edad es parte del problema, como también la creencia común
de que la osteoartritis simplemente empeora con el ejercicio y el
movimiento.
La inactividad prolongada puede llevar a la pérdida
de proteoglicanos del cartílago articular y de esa manera se acentúa el
daño del cartílago. La debilidad y la atrofia de los músculos se
incrementa, y está demostrado que la debilidad del cuadriceps es un
factor de riesgo para la progresión de la invalidez y del daño radiológico
en la osteoartritis de la rodilla. Recientes investigaciones han
demostrado el efecto beneficioso del movimiento y la actividad en todos
los tejidos de la articulación (cartílago, hueso, músculos y
ligamentos).
Se ha demostrado que los ejercicios aeróbicos y
de resistencia benefician a muchos de los factores fisiológicos y psicológicos
asociados con la artritis: debilidad muscular; flexibilidad disminuida;
resistencia pobre; fatiga; depresión; y el umbral bajo para el dolor.
A todos los pacientes que presentan
osteoartritis sintomática deben recibir educación, un plan de ejercicios
y sugerencias para alivio del dolor y reducción de peso. La importancia
de tratamientos no-farmacológicos debe enfatizarse tempranamente, y estos
tratamientos deben continuarse a lo largo del curso de la enfermedad.
Las intervenciones no-farmacológicas son las
siguientes:
-
Ejercicios: aeróbicos, de resistencia, variedad
de movimientos.
- Fisioterapia
- Educación del paciente
- Programas de auto ayuda
- Reducción de peso
- Terapia ocupacional: tablillas, muletas, y dispositivos protésicos.
- Bastones para caminar
- Rodilleras
- Masajes
- Inyecciones articulares de ácido hialurónico.
- Tratamientos tópicos: Capsaicina y preparados anti-inflamatorios.
- Oral: Glucosamina y/o condroitín, vitamina C, antioxidantes,
extracto de jengibre, palta, soja, apio.
- Acupuntura
- Balneoterapia
- Láser terapia
- Magnetoterapia
- Estimulación eléctrica nerviosa transcutánea.
No todos han sido evaluados en ensayos
controlados y muchos tienen un potencial efecto placebo (por ej., masajes,
balneoterapia).
Como la osteoartritis de rodilla tiende ha
asociarse con el mayor grado de invalidez, por ello la mayoría de los
estudios sobre osteoartritis se ha hecho en este grupo de pacientes. Los
tratamientos apoyados por evidencia de ensayos controlados en este tipo de
pacientes son:
A- No farmacológicos:
- Educación del paciente
- Ejercicios aeróbicos
- Ejercicios de resistencia
- Rodilleras
- Balneoterapia (spa)
- Estimulación eléctrica nerviosa transcutánea
B- Tópicos / Inyectables
- Capsaicina
- Geles anti-inflamatorios
- Ácido Hialurónico intra-articular
- Corticosteroides intra/periarticulares
C- Orales
- Analgésicos: paracetamol, ibuprofeno, tramadol, opioides.
- Anti-inflamatorios no esteroideos (AINEs)
- AINES inhibidores de la COX2
- Glucosamina y/o condroitín.
La mayoría de los estudios en pacientes con
artritis reumatoidea se han enfocado en intervenciones farmacológicas,
pero ensayos controlados han mostrado que la educación del paciente, la
terapia cognitiva conductual dirigida a mejorar las habilidades, ejercicio
físico y cambios dietéticos como aumentar la ingesta de aceites omega-3
pueden reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Dr.
Guillermo Firman
28-AGO-2002
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