| |
|
HIPERPROLACTINEMIA
SECUNDARIA A DROGAS ANTIPSICÓTICAS
Texto
en formato PDF (61KB) 
Palabras
claves: hiperprolactinemia, drogas antipsicóticas, efectos
colaterales.
La
elevación de los niveles séricos de prolactina es un potencial efecto
colateral de algunas drogas antipsicóticas, que si no son correctamente
diagnosticadas pueden tener serias consecuencias a corto y largo plazo, y
muchas veces no son detectadas porque el paciente no menciona los
problemas que causa la hiperprolactinemia, sobre todo la disfunción
sexual.
Los
agentes antipsicóticos han sido agrupados en viejas drogas y las más
nuevas. Estas últimas, han sido diseñadas para aumentar la eficacia,
disminuir la tendencia de elevación de prolactina, y reducir el riesgo de
los desórdenes de movimiento (síntomas extrapiramidales y disquinesia
tardía), y deberían usarse como drogas de primera línea.
Se ha
propuesto una nueva categorización de las drogas antipsicóticas en 3
clases, de acuerdo a su eficacia, riesgo de desórdenes de movimiento, y
riesgo de elevación de prolactina. Se la han denominado de primera,
segunda y tercera generación, pero estos nombres no denotan cronología
sino los avances en la tecnología antipsicótica.
|
Antipsicóticos
|
Eficacia
|
Desórdenes
de movimiento
|
Prolactina
|
|
Primera
generación (por ej. haloperidol, clorpromazina)
|
Limitada
a los síntomas positivos
|
Elevado
|
Elevación
|
|
Segunda
generación (por ej. risperidona, ziprasidona)
|
Síntomas
positivos y negativos
|
Dosis
dependiente
|
Elevación
|
|
Tercera
generación (por ej. clozapina, olanzapina, quetiapina)
|
Amplio
espectro (no totalmente determinado para la quetiapina)
|
Baja
|
Escaso
|
Las 3
categorías de drogas presentan el mismo mecanismo de acción a nivel
cerebral, que es el bloqueo de la acción de la dopamina. La eficacia
antipsicótica está dada por el bloqueo a nivel del tracto mesolímbico;
la elevación de prolactina por su acción a nivel del tracto
tuberoinfundibular; y los desórdenes de movimiento se producen por la
acción a nivel del tracto nigroestriatal. Los antipsicóticos de tercera
generación (olanzapina, clozapina, y quetiapina) son claramente específicos
del tracto mesolímbico, por lo que tienen bajo riesgo de producir desórdenes
de movimientos y elevación de la prolactina.
Las
consecuencias de la elevación de la prolactina en pacientes que reciben
drogas antipsicóticas son:
A-
En mujeres: trastornos menstruales, galactorrea,
congestión mamaria, disfunción sexual e infertilidad a corto plazo. A
largo plazo producen disminución de la densidad ósea, mediada por una
deficiencia relativa o absoluta de estrógenos, y probablemente también
produzca enfermedad cardiovascular, cáncer de mama o endometrial y
depresión.
B-
En hombres: A corto plazo producen disminución de la líbido,
disfunción eréctil y eyaculatoria, disminución de la espermatogénesis
y ginecomastia. A largo plazo producen disminución de la densidad ósea,
mediada por una deficiencia relativa o absoluta de testosterona, y
probablemente también produzca enfermedad cardiovascular, y depresión.
Los
niveles de prolactina pueden ser reducidos cuando se elevan durante el
tratamiento antipsicótico. Se pueden utilizar drogas que no se asocian
con hiperprolactinemia. Cuando se rota a una droga de tercera generación
los niveles de prolactina descienden significativamente. Alternativamente,
otros agentes pueden ser utilizados para disminuir los niveles de
prolactina cuando el tratamiento antipsicótico debe ser aumentado o
cuando no se puede rotar la misma. La bromocriptina y el pergolide son
drogas efectivas que pueden beneficiar a estos pacientes.
La
risperidona aparece como la droga que produce una elevación mayor de la
prolactina que las otras drogas antipsicóticas. La prolactinemia debe ser
dosada en forma basal en cada paciente antes de iniciar el tratamiento con
una droga que incrementa los niveles de prolactina. Si aparecen síntomas
clínicos de hiperprolactinemia, se debe repetir el dosaje. Únicamente en
presencia de síntomas clínicos, y no solo los niveles de prolactina
elevados, debería considerarse el cambio de estrategia terapéutica. Sin
embargo, si el nivel de prolactina del paciente es superior a 100ug/l, una
Resonancia Nuclear Magnética (RNM) con cortes finos debería realizarse
para descartar un adenoma pituitario.
Para un
paciente con síntomas clínicos de hiperprolactinemia que está
recibiendo drogas antipsicóticas que son conocidas por su efecto de
elevar los niveles de prolactina, la rotación a una droga que no tiene
este efecto es la conducta lógica, sin necesariamente medir los niveles
de prolactina. Sin embargo, los médicos debemos recordar que las
irregularidades menstruales se pueden deber a múltiples causas y múltiples
medicaciones diferentes. Muchas veces, si el paciente recibe más de una
droga, o si no está claro si la irregularidad menstrual es producida por
el estrés o la medicación, se deben chequear los niveles de prolactina.
Una vez que los niveles de
prolactina se normalizan, los síntomas asociados se resuelven. En las
mujeres la menstruación se normaliza, se incrementa la líbido, y la
fertilidad retorna a lo normal de una persona saludable. Los niveles de
estrógenos retornan a niveles apropiados, y con ello se reducen los síntomas
genitourinarios, la disminución de la densidad mineral ósea, y
enfermedad cardiovascular. Los síntomas psiquiátricos y la función
cognitiva pueden mejorar con el ascenso de los niveles de estrógenos. En
los hombres, la impotencia sexual se resuelve con la disminución de los
niveles de prolactina.
Dr. Guillermo Firman
08-OCT-2002
Bibliografía:
-
Maguire
GA. Prolactin elevation with antipsychotic medications: mechanisms of
action and clinical
consequences. J Clin Psychiatry 2002;63
Suppl 4:56-62 [Resumen]
-
Haddad
PM, Helleweil JS, Wieck A. Antipsychotic induced hyperprolactinaemia:
a series of illustrative case reports. J Psychopharmacol
2001 Dec;15(4):293-5 [Resumen]
-
Howes O,
Smith S. Hyperprolactinaemia caused by antipsychotic drugs. Endocrine
antipsychotic side effects must be systemically assessed. BMJ
2002 May 25;324(7348):1278 [Resumen]
-
Dickson
RA, Seeman MV, Corenblum B. Hormonal side effects in women: typical
versus atypical antipsychotic treatment. J Clin Psychiatry
2000;61 Suppl 3:10-5 [Resumen]

|