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TRATAMIENTO DE LA DIABETES CON INSULINA AEROSOLIZADA
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Palabras claves: diabetes, insulina aerosolizada
De todos los pacientes que presentan diagnóstico
de diabetes mellitus, el 6-12% presentan diabetes mellitus tipo I o
insulino-dependiente (DMID). Estos pacientes requieren inyecciones de
insulina para lograr el glucémico desde el momento en que se realiza el
diagnóstico. Además, los pacientes que presentan diabetes mellitus no
insulino dependientes (DMNID), inicialmente pueden controlarse con cambios
en la dieta, ejercicio físico y con la administración de drogas
hipoglucemiantes orales; pero como la enfermedad progresa, en algún
momento de su evolución requerirán la administración de insulina para
controlar sus niveles de glucosa.
Muchos pacientes, particularmente aquellos que
deben inyectarse insulina varias veces al día, encuentran a este tipo de
tratamiento como molesto, incómodo, y doloroso. Como resultado, la adhesión
del paciente al tratamiento disminuye, y con ello se obtienen resultados
subóptimos.
Desde 1925, varios investigadores han examinado
la posibilidad de administrar insulina por medio de aerosoles o en forma
inhalada como una alternativa a la inyección subcutánea, para la
administración a la circulación sistémica, basados fundamentalmente en
la ausencia de dolor.
Con las mismos fundamentos, esta vía de
administración ha sido estudiada para otras drogas (proteínas y péptidos)
que solo se pueden aplicar en forma inyectable o parenteral como la
calcitonina para la enfermedad de Paget y la osteoporosis; el acetato de
leuprolide para el cáncer de próstata, cáncer de mama en mujeres
postmenopáusicas, y esterilidad; factor liberador de la hormona de
crecimiento para el tratamiento de la estatura corta; y la morfina para
lograr analgesia.
Junto con la insulina, estos péptidos parecen
ser buenos candidatos para la administración por medio de aerosoles y el
tratamiento sistémico de enfermedades debido a su relativamente elevada
biodisponibilidad después de la inhalación comparadas con otras proteínas,
y el grado de biodisponibilidad parece estar asociado con el peso
molecular (la biodisponibilidad disminuye a medida que aumenta el peso
molecular de la molécula inhalada).
De
la forma inhalatoria tenemos 2 vías de administración: intranasal e
intrapulmonar. La administración intranasal presenta la ventaja de la
accesibilidad de la cavidad nasal. La desventaja a la entrega intranasal
es que la superficie para absorción es relativamente pequeña
(aproximadamente 150 cm2) comparados con la región alveolar del pulmón
que tiene una superficie de absorción de aproximadamente 75 m2. La otra
desventaja a la administración intranasal es que la droga necesita ser
absorbida rápidamente (en aproximadamente 15 a 20 min) o será removida
hacia la nasofaringe por los mecanismos de limpieza mucociliar rápidos en
la nariz y se tragará. Esto contrasta con las drogas que se depositan en
la región alveolar de los pulmones donde las moléculas presentan un
tiempo de residencia más largo debido a que los mecanismos de limpieza
mucociliar son mínimos.
Se ha demostrado que la administración de
insulina por vía nasal en una dosis de 0,5 a 1,0 UI/kg desciende los
niveles plasmáticos de glucosa al 50%, pero debido a los compuestos que
se deben agregar para aumentar la absorción los pacientes presentan
irritación en la nariz y congestión nasal como efectos colaterales. Por
esta razón, la administración intranasal no parece ser la mejor opción
por entregar insulina aerosolizada.
La ruta intrapulmonar requiere la inhalación
oral de la droga aerosolizada, que también tiene sus desventajas porque
las partículas con un tamaño > 5 µm impactan en la faringe y no
penetra a las vía aérea inferior. Tanto el tamaño de partícula del
aerosol, la velocidad del aerosol, y el flujo inspiratorio son los
determinantes mayores de entrega del aerosol a los pulmones.
Teniendo en cuenta estos factores, Beth L. Laube
y col. reexaminaron la posibilidad de normalizar glucosa en plasma en
pacientes con diabetes por medio de la entrega insulina aerosolizada
intrapulmonar mediante un dispositivo que produjo partículas pequeñas
para evitar impactación en la boca, minimizando el depósito en la
orofaringe y aumentando al máximo la entrega al pulmón. Por medio de un
separador se redujo la velocidad del aerosol y las pérdidas adicionales
en la boca.
Los resultados indicaron que los niveles de
glucosa de ayuno podrían ser normalizados por medio de la entrega
intrapulmonar de 1,0 UI/kg de insulina en aerosol en pacientes con DMNID.
Comparando la administración intrapulmonar con
la inyección subcutánea (SC), la primera obtiene un pico de niveles de
insulina en forma más rápida debido a que la absorción pulmonar es más
rápida. El promedio de disminución de los niveles de glucosa es de 54 ±
16% con la insulina inhalada y 40 ± 20% después de la inyección SC. Los
tiempos para obtener los niveles pico de insulina no fueron estadísticamente
diferentes para los dos modos de administración de insulina, en promedio
43 ± 16 min para el aerosol y 64 ± 40 min para la vía SC.
La biodisponibilidad de la dosis inhalada de
insulina aerosolizada en varios estudios realizados es de aproximadamente
20%, comparado con la administración de insulina subcutánea de insulina.
Estos estudios se realizaron en sujetos no fumadores. Esto es importante
porque los pulmones de los fumadores incrementa significativamente la
biodisponibilidad de la insulina nebulizada debido a que presentan la
mucosa pulmonar dañada.
La reducida biodisponibilidad de la insulina
inhalada comparada con la administración subcutánea puede incrementar el
costo de esta forma de administración. Esto se compensaría con la
eliminación del dolor y el discomfort asociado con las inyecciones y por
el potencial mayor control de los niveles de glucemia que pueden ser
obtenidos.
No se han reportado
efectos adversos con la insulina inhalada, tanto episodios de hipoglucemia
como en la función pulmonar. El pulmón a mostrado ser relativamente
inmunotolerante en comparación con el compartimiento subcutáneo más
reactivo.
Futuras investigaciones a realizarse deben estar
dirigidas en diseñar el dispositivo de inhalación más adecuado, nuevas
formulaciones de insulina solubilizada para que se pueda obtener el tamaño
de partículas óptimo, y en comprobar los efectos a largo plazo en la
función pulmonar del depósito de insulina en el pulmón, con un número
mayor de pacientes y considerando casos especiales como pacientes con
enfermedades pulmonares.
Dr.
Guillermo Firman
ENE-2003
Bibliografía:
-
Laube BL. Treating Diabetes With Aerosolized Insulin. Chest. 2001;120:99S-106S. [Resumen]
[Texto
completo]
-
Gerich
JE. Novel insulins: expanding options in diabetes management. Am J Med
2002 Sep;113(4):308-16 [Resumen]
-
Laube
BL, Georgopoulos A, Adams GK 3rd. Preliminary study of the efficacy of
insulin aerosol delivered by oral inhalation in diabetic patients. JAMA
1993 Apr 28;269(16):2106-9
[Resumen]

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