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SÍNDROME METABÓLICO:
TRATAR O NO TRATAR?
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Palabras
clave: síndrome
metabólico, criterios diagnóstico, tratamiento
Cuando una persona es identificada que tiene síndrome
metabólico por medio de los
criterios diagnóstico, no siempre está claro cuál sería el tratamiento
de elección o los objetivos del mismo. Pyorala y col. encontraron que la
simvastatina reduce los eventos cardiovasculares en el mismo grado en
pacientes no diabéticos con o sin síndrome metabólico, pero no existen
otros estudios controlados que examine el valor del tratamiento
farmacológico específico en pacientes con síndrome metabólico.
También hay que recordar que los criterios de la definición
actual de síndrome metabólico la cumplen muchos pacientes con enfermedad
franca como por ej. diabetes, hipertensión arterial, enfermedad
cardiovascular clínica, tanto como personas con enfermedades leves o
valores normales, que no justifican un tratamiento específico. Por esto es
que existen varias combinaciones terapéuticas para tratar el síndrome
metabólico.
Muchas de las características del síndrome metabólico se
relacionan con un estado de resistencia a la insulina o hiperinsulinemia,
al mismo tiempo se desconoce el valor del tratamiento de la insulino
resistencia en prevenir enfermedad cardiovascular a todos o algún subgrupo
de pacientes con síndrome metabólico. Algunos estudios sugieren que los
nuevos agentes sensibilizantes de la insulina como las tiazolidinedionas,
mejoran el control glucémico, reducen los factores de riesgo para
enfermedades cardiovasculares, y generalmente resultan en un perfil
beneficioso para la enfermedades cardiovasculares. Los estudios con
metformina son contradictorios.
Los médicos, no debemos confiarnos ni tampoco requerir el
diagnóstico de síndrome metabólico para prescribir y alentar lo que ahora
es una doctrina en medicina, y son: mantener el peso (o reducción),
ejercicio y un plan de alimentación saludable.
En conclusión, el síndrome metabólico aglomera un grupo de
factores de riesgo y es un paradigma útil, y atrae la atención sobre
algunos factores de riesgo comprobados de enfermedad cardiovascular en
pacientes predispuestos, y la identificación de uno de estos factores debe
impulsar al médico a buscar otros.
Recientemente la International Diabetes Federation
desarrolló una nueva definición donde sugiere que el elemento clave es la
obesidad central. Además, los pacientes con diabetes o enfermedad
cardiovascular clínica deberían ser excluidos de la definición de caso de
síndrome metabólico.
En consecuencia, las recomendaciones son:
-
Los adultos con cualquier factor de riesgo mayor para
enfermedad cardiovascular deberían ser evaluados sobre la presencia de
otros factores de riesgo cardiovasculares
-
Los pacientes con factores de riesgo cardiovasculares
variables deberían recibir educación sobre modificaciones del estilo de
vida y aquellos con enfermedad franca como por ej. tensión arterial
mayor de 140/90 mmHg, o glucosa en ayunas mayor 126 mg/dl deberían
recibir el tratamiento específico que indican las guías para esas
enfermedades.
-
Debería evitarse rotular a un paciente con el término de
“síndrome metabólico”, porque esto puede crear la impresión de que el
síndrome metabólico indica un factor de riesgo mayor que sus componentes
o que es más grave que otros factores de riesgo cardiovasculares o que
la fisiopatología es clara.
-
Todos los factores de riesgo para enfermedades
cardiovasculares deberían individualmente y agresivamente tratados
-
Hasta que estudios randomizados y controlados sean
completados, no es apropiado realizar tratamiento farmacológico para el
síndrome metabólico, y no debería asumirse de que el tratamiento
farmacológico para reducir la insulina resistencia puede ser beneficioso
para el paciente con síndrome metabólico.
Bibliografía:
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Kahn R, Buse J, Ferrannini E, Stern M; American Diabetes
Association; European Association for the Study of Diabetes.
The
metabolic syndrome: time for a critical appraisal: joint statement from
the American Diabetes Association and the European Association for the
Study of Diabetes. Diabetes Care. 2005 Sep;28(9):2289-304.
[Resumen]

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