ÚLCERAS POR DECÚBITO (ESCARAS)
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Foto A
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Foto B
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Reporte
del caso:
Paciente
de 81 años de edad, sexo femenino, con antecedentes de
hipertensión arterial tratada pero insuficientemente
controlada, y accidente cerebrovascular isquémico con
recuperación parcial del déficit motor, permaneciendo con
episodios esporádicos de desconocimiento de familiares y
desorientación témporo-espacial, y desde 2 meses antes de la
consulta presenta postración en cama por imposibilidad de
deambular, hiporexia, astenia y adinamia, aparición de
eritema que evoluciona a ampollas de contenido seroso y luego
máculas de color negruzco en región sacra y trocanterea
derecha, fiebre de 38,5ºC, chuchos y escalofríos por lo que
consulta siendo internada.
Examen
físico:
Febril 38,5ºC, TA 170/100 mmHg, FC 108/min, FR 24/min. Vigil,
desorientada en tiempo y espacio, dirige la mirada, emite
sonidos incomprensibles. Presenta en zona sacra lesión
ulcerosa negruzca de 8 cm de diámetro con salida de secreción
purulenta fétida, con piel circundante tumefacta; y otra lesión
de similares características en región trocanterea derecha
de 4 cm de diámetro. Resto del examen físico sin
alteraciones.
Laboratorio:
Hematocrito 29%, VCM 93, Glóbulos blancos 12500/mm3
(Neutrófilos 92%), Eritrosedimentación en la 1ra. hora 32
mm. Glucemia 112 mg/dl, Urea 45 mg/dl, Creatinina 1,05 mg/dl,
GOT 45 UI/dl, GPT 36 UI/dl, Bilirrubina Total 1,1 mg/dl.
Evolución:
La
paciente al ingreso se le realiza pancultivo, escarectomía
quirúrgica, y medicación antibiótica con ciprofloxacina y
metronidazol permaneciendo luego afebril, con curaciones
diarias con solución fisiológica, cambios de posición cada
2 horas, logrando con ello que las úlceras presenten tejido
de granulación con lenta evolución hacia la curación (Foto
A). Se realiza educación de los familiares y personal de la
salud a cargo de la paciente.
Comentario:
Las
úlceras por decúbito (escaras) se definen como áreas
localizadas de necrosis tisular que se desarrolla cuando un
tejido blando es comprimido entre una prominencia ósea y una
superficie externa por un período prolongado de tiempo. Esto
compromete la circulación sanguínea de la zona con la
consiguiente isquemia y daño tisular, provocando una solución
de continuidad de la piel y necrosis subyacente, ambos
factores favorecen la infección y con ello mayor daño local
y riesgo de sepsis.
La
inmobilización prolongada permanente o temporaria es más común
en personas ancianas cuando se encuentran confinados a la cama
en el hogar, hospital o unidad de cuidados intensivos. Puede
ser secundaria a la administración de sedantes y bloqueantes
neuromusculares (por ej. pacientes intubados y ventilados),
tracciones esqueléticas en pacientes traumatizados, déficits
neurológicos, y debilidad general o fatiga.
Los
pacientes que no son movilizados convenientemente desarrollan
úlceras por decúbito, y las áreas más vulnerables son los
tejidos que se encuentran sobre prominencias óseas.
Se
estima que el 95% de las úlceras por decúbito pueden ser
prevenidas. Por tal motivo su incidencia es utilizada como un
indicador de calidad del cuidado que recibe el paciente.
Los
factores que favorecen el desarrollo de úlceras por decúbito
en pacientes críticamente enfermos son:
1-
Incapacidad para realizar movimientos voluntarios
2-
Emaciación o pérdida de masa muscular
3-
Alteración del sensorio
4-
Función cardíaca deprimida
5-
Vasoconstricción incrementada
6-
Perfusión periférica reducida
7-
Enfermedades sistémicas como la diabetes mellitus
8-
Incontinencia urinaria y fecal
La
clasificación de las úlceras por decúbito de basa en la
profundidad y las estructuras comprometidas (National Pressure
Ulcer Advisory Panel y Pressure Ulcer Guideline Panels):
·
Estadio
I: Alteraciones relacionadas a la presión sobre piel intacta,
incluye: cambios en la temperatura o sensibilidad de la piel y
en la consistencia de los tejidos. Se define como área de la
piel intacta con eritema persistente. También puede aparecer
de color azulado o púrpura, siempre de carácter persistente.
·
Estadio
II: Pérdida parcial de las capas de la piel comprometiendo la
epidermis, la dermis, o ambas. La úlcera es superficial y se
presenta clínicamente como una abrasión, ampolla, o úlcera
superficial.
·
Estadio
III: Pérdida de todas las capas de la piel con compromiso o
necrosis de tejido subcutáneo que se puede extender en
profundidad, pero sin compromiso de la fascia subyacente. La
úlcera se presenta clínicamente como un cráter profundo con
o sin compromiso del tejido circundante.
·
Estadio
IV: Pérdida de todas las capas de la piel con destrucción
extensa, necrosis tisular, o daño del músculo, hueso o
estructuras que lo soportan como tendones o cápsula
articular. Tractos sinuosos o cavernas (bolsillos) también
pueden ser asociados con úlceras estadio IV.
Se
debe realizar inspecciones periódicas para constatar la
integridad de la piel en áreas de alto riesgo, comenzar en
forma temprana la alimentación, y prevenir las infecciones
reduciendo con ello la probabilidad de generar nuevas
complicaciones.
Los
principios del manejo de las úlceras por decúbito incluye:
1-
Eliminación o reducción de la presión y otros
factores relacionados
2-
Tratamiento de la infección
3-
Apropiado manejo de la lesión
4-
Compromiso y educación del paciente y de las personas
que lo cuidan
5-
Mantener los tejidos sanos
Tratamiento
Los
4 componentes básicos para un plan terapéutico efectivo son:
1-
Debridamiento de tejidos necróticos según necesidad.
2-
Limpieza de la herida.
3-
Prevención, diagnóstico y tratamiento de la infección.
4-
Selección de las curaciones.
1-
Métodos de debridamiento y precauciones
|
Tipos
|
Herramientas
|
Indicaciones
/ usos
|
Precauciones,
contraindicaciones
|
Cortantes
|
Escalpelo,
tijera, otros.
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Celulitis
o sepsis avanzada; remover tejidos desvitalizados y
adherencias
|
Heridas
extensas (Estadio IV) puede requerir debridamiento en
quirófano.
|
Mecánicos
|
Curaciones
húmedas- secas
|
Remover
tejidos desvitalizados
|
Remueve
tejidos viables y no viables. Requiere analgesia
adecuada.
|
|
Hidroterapia/
irrigación de la herida con jeringa y angiocatéter
|
Ablanda
y debrida la escara; remueve bacterias y restos de
tejidos
|
Presión
escasa puede producir un debridamiento incompleto, y con
presión exagerada existe riesgo de daño tisular.
|
|
Dextranómeros
|
Absorbe
exudados, bacterias y otros restos.
|
La
posición del paciente afecta el éxito y la
administración. Es costoso, y no reduce el tiempo de
curación
|
Enzimático
|
Agentes
tópicos
|
Opción
para pacientes que no toleran la cirugía, y presenta
facilidades en el cuidado a largo plazo y aplicación en
el hogar
|
Contraindicado
en casos de celulitis avanzada
|
Autolítico
|
Enzimas
sintéticas
|
Auto-digiere
tejidos desvitalizados (proceso causado por enzimas
normalmente presente en los fluidos de la herida)
|
De
elección en pacientes que no toleran otras formas de
debridamiento, y no requieren un debridamiento rápido.
Contraindicado si la úlcera se encuentra infectada.
|
2-
Limpieza
La
solución recomendada para la limpieza de la herida es la
salina normal, porque es fisiológico, no posee toxicidad
celular, y produce una limpieza adecuada. Deben evitarse otros
agentes de naturaleza citotóxica como iodo-povidona, solución
de hipoclorito de sodio, peróxido de hidrógeno, y ácido acético.
Algunas sustancias de limpieza comerciales, contienen
surfactantes y otras sustancias químicas, que también
producen efectos tóxicos, por lo que deben utilizarse en
forma diluida.
3-
Prevención, diagnóstico y tratamiento de la infección.
Toda
solución de continuidad de la piel y tejido necrótico o
desvitalizado favorecen la generación de infecciones, por lo
que se debe realizar una buena limpieza y debridamiento quirúrgico
si es necesario, y administrar antibióticos según los
resultados de los cultivos bacteriológicos efectuados.
4-
Curaciones
El
factor más importante en la selección de la curaciones es la
capacidad del método de mantener la herida húmeda y la piel
circundante sana seca. Existen múltiples soluciones para tal
fin, pero la selección debe determinarse según el criterio
clínico, el tiempo requerido para la curación, y la
biocompatibilidad.
Terapias
adyuvantes se promueven como estimulación eléctrica, oxígeno
hiperbárico, irradiación láser, ultrasonido, factores de
crecimiento de citoquinas, y drogas sistémicas. Únicamente
la estimulación eléctrica para estadio III y IV son
recomendados.
Prevención
Las
medidas preventivas incluyen girar y reposicionar al paciente
cada 2 horas. Se deben utilizar camas y colchones especiales
para disminuir la presión en sitios susceptibles, extendiendo
la superficie de apoyo, disminuyendo con ello la presión
generada por el propio peso del paciente.
Se
debe actuar en varios niveles:
1-
Cuidado de la piel: Mantener la piel limpia y bien
hidratada, usar agentes limpiadores suaves, evitar la fricción
excesiva, y utilizar agentes humectantes no basados en
alcohol.
2-
Reducción de la presión: Es de vital importancia
mantener la capacidad funcional por medio de terapia física
y/o ocupacional. En pacientes confinados a una cama se debe
colocar la cabeza elevada a 30º o menos, y el cuerpo
lateralmente inclinado a 30º con las caderas y hombros también
flexionados a 30º en posición supina y almohadas entre los
miembros (Foto B). Si tolera la posición prona también puede
ser utilizada. Debe ser reposicionado cada 2 horas. Son muy útiles
colchones de aire o agua y otros dispositivos disponibles
comercialmente.
3-
Nutrición: Es importante para mantener la integridad
tisular. Se debe realizar una evaluación nutricional, y
mantener una ingesta óptima en calorías y calidad de
nutrientes, ya sea en forma enteral o parenteral.
4-
Incontinencia: La incontinencia urinaria o fecal debe
tener una evaluación adecuada para tratar de identificar si
existen causas reversibles, ya que la solución de este
problema previene la maceración de la piel y la limpieza
excesiva y agresiva. En caso de ser irreversible realizar
limpieza a intervalos apropiados y utilizar materiales
absorbentes y barreras dérmicas.
5-
Educación de familiares y responsables directos en el
cuidado del paciente
Bibliografía:
-
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