EL USO DE PROSTAGLANDINAS PARA LA MADURACIÓN CERVICAL E INDUCCIÓN AL PARTO

 

 

 

Palabras claves: maduración cervical, prostaglandinas, misoprostol

 

Desde principios de la década del 90 numerosos estudios, incluso en nuestro medio se dedicaron a comparar las ventajas de las prostaglandinas con otros métodos para la maduración cervical e inducción al trabajo de parto, incluyendo situaciones de difícil resolución como los embarazos de postérmino, fetos muertos y retenidos, hipertensión gestacional, etc. En estas circunstancias las posibilidades de éxito dependen de las condiciones del cuello uterino, es decir si son favorables o no. Si bien existen técnicas alternativas, las prostaglandinas son los fármacos más utilizados para la inducción ya que éstas logran maduración cervical, dilatación y provocan contracciones.

La Dinoprostona (un gel vaginal de liberación prolongada) es la única prostaglandina autorizada por la F.D.A. para tal fin. El Misoprostol, un análogo de la PGE2 usado como anti-inflamatorio gastroprotector en pacientes que deben recibir tratamiento crónico con AINES se ha transformado en una mejor alternativa ya que tiene un menor costo, mayor seguridad y además no presenta los inconvenientes en la preservación como el gel de dinoprostona.

Para corroborar su eficacia se efectuaron varios estudios, en los que se observaron una menor duración del trabajo de parto, aunque las taquisistolias fueron 3 veces más frecuentes y no hubo diferencias en cuanto a la forma de nacimientos ni en los efectos adversos, tanto para la madre como para el recién nacido.

La dosis habitualmente utilizada de misoprostol en nuestro medio ( Oxaprost ó Cytotec) es de 50µg cada 4 hs. en el fondo de saco vaginal posterior hasta el logro de una dinámica uterina adecuada.

En 1997 se realizó un meta análisis de 8 estudios que incluyeron aproximadamente 1000 pacientes tratadas con la droga intravaginal para la inducción al parto. Los resultados comparados con los controles indican que las que recibieron misoprostol tuvieron mayor número de partos vaginales dentro de las primeras 24 hs ( 4,5 hs promedio) desde el comienzo de la medicación hasta el nacimiento, y taquisistolia mas frecuente. Se registraron una mayor incidencia de inducciones exitosas con 50µg de misoprostol en relación con 25 µg, intervalos más cortos hasta el nacimiento, pero con taquisistolia más frecuente. No hubo en cambio, diferencias en otros parámetros de valoración. Este y otros trabajos posteriores avalan el uso de dosis de 25µg de manera eficaz sin que se comprometan los efectos benéficos de la medicación.

También se comprobó su utilidad en la inducción al parto de las pacientes con ruptura prematura de membranas (RPM) en las que se abrevió el tiempo, no hallándose diferencias en cuanto a la vía de nacimiento ni en la morbimortalidad materno-fetal y con un mayor índice de taquisistolias.

Al evaluar su uso en pacientes con cirugías abdominales y una cesárea anterior pese a no observarse casos de ruptura uterina los resultados no son alentadores para el uso de la droga en este tipo de pacientes. No se ha demostrado su utilidad para tal fin con el uso por vía oral y no es aconsejable su uso en forma ambulatoria puesto que la respuesta es variable en los diferentes tipos de pacientes y es indudable que se requiere monitoreo de la actividad contráctil uterina ya que uno de los efectos adversos de la droga es la taquisistolia y un leve aumento de fetos con líquido amniótico meconial que hacen obligatorio el control del trabajo de parto.

 

Comentario:  Todavía los entes reguladores del uso de medicamentos no avalan en forma oficial el uso del misoprostol como inductor del trabajo de parto pese a que diferentes trabajos han probado su eficiencia, seguridad y bajo costo, inclinándose por otro análogo de prostaglandinas. Debería establecerse un criterio unicista para la regulación de su uso y las normas de bioseguridad ya que al igual que los otros métodos requiere un monitoreo contínuo de la actividad uterina, sin olvidar sus grandes ventajas.

 

Bibliografía:

1.- Magann EF, Perry KG, Dockery JR. Cervical ripening before medical induction of labor: a comparison of prostaglandin E2, estradiol, and oxytocin.. Am J Obstet Gynecol 1995 Jun;172(6):1702-6; discussion 1704-8 [Resumen]

2.- Wing DA, Ham D, Paul RH A comparison of orally administered misoprostol with vaginally administered misoprostol for cervical ripening and labor induction. Am J Obstet Gynecol 1999 May;180(5):1155-60 [Resumen]

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