AVANCES EN EL TRATAMIENTO DE LAS VAGINOSIS
BACTERIANAS EN EL EMBARAZO
Palabras clave: Disbacteriosis.
Criterios diagnósticos de Amsel. Morfotipos y categorías de Gram. Al producirse un disbalance de la flora bacteriana nativa de la vagina (Lactobacilos
Doderleim) por otros agentes como Gardnerellas, Mycoplasmas o
bacterias anaerobias, se genera una situación patológica cuyo tratamiento es
dificultoso, y se conoce como “vaginosis bacteriana”. A través de una minuciosa revisión de datos acerca del estudio y
tratamiento de esta entidad se estableció un patrón de manejo de la misma como
ser el uso de los criterios diagnósticos de Amsel, en los que se valora el tipo
de flujo que se desprende de las paredes vaginales, la presencia de células
clave, la elevación del pH vaginal por encima de 4,5 y un flujo con olor a
aminas sobre todo si es expuesto al KHO al 10% ó bien a través de la coloración
de Gram que permite la identificación del germen, su morfología y
categorización.
* se considera diagnóstico positivo con un valor de
7 a 10 La necesidad de llegar a un adecuado
diagnóstico es de importancia sobre todo si la portadora de este cuadro
infeccioso es una gestante en la que se asocia a amenaza de parto y parto de
pretérmino, con bajo peso al nacer, ruptura prematura de membranas,
corioamnionitis o endometritis posparto o poscesarea por lo que el objetivo terapéutico es prevenir los resultados
adversos sobre el feto y el embarazo, además de aliviar los síntomas. Entre
los mecanismos patogénicos involucrados en el impacto negativo de la infección
sobre la embarazada esta la presencia de productos metabólicos y enzimas
bacterianas reductoras de la capacidad de los leucocitos para combatir la
infección y facilitar su ascenso, además de la presencia de endotoxinas
estimuladoras de la respuesta local de las citocinas con el consecuente aumento
de las prostaglandinas que incitan a la contractibilidad uterina. El
tratamiento en pacientes sintomáticas es indiscutible, haciéndose controvertido
en la paciente sin síntomas, pero ante esta eventualidad en una embarazada con
antecedentes de complicaciones en el embarazo anterior atribuidas al cuadro
infeccioso hacen imperativo su tratamiento. La
terapia habitual en pacientes sintomáticas no embarazadas es de 1 g/día de
metronidazol por vía oral durante una semana y como alternativa una dosis única
de 2 g/día, pudiendo acompañarse de tratamiento local mediante óvulos de
metronidazol (1 por noche) por el mismo lapso. En
la paciente embarazada sintomática o con antecedentes desfavorables en un
anterior embarazo existen controversias debido al temor a los posibles efectos
teratogénicos del metronidazol, algunos evitan su uso hasta que finalice el
periodo de organogénesis circunscrito al primer trimestre del embarazo y
recomiendan una dosis de 750 mg/dia repartidos en tres tomas, alcanzando con
ella una concentración inhibitoria mínima aún estable para estos agentes
infecciosos. No se recomienda el uso de Clindamicina intravaginal ya que se asocia
a un aumento de partos de pretérmino. Comentarios: es
innegable la necesidad de efectuar tratamiento a las embarazadas con
antecedentes de evolución desfavorable de la gestación; aunque, claro está que
los efectos adversos de los fármacos a nuestro alcance son todavía poco claros
y prácticamente no existen alternativas que permitan suplirlos. Los
datos disponibles hasta hoy no sustentan el tratamiento de rutina de las
parejas de estas mujeres. Sin embargo, algunos profesionales lo indican cuando
la infeccion en la mujer resulta intratable o recurrente.
Bibliografïa:
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