AVANCES EN EL TRATAMIENTO DE LAS VAGINOSIS BACTERIANAS EN EL EMBARAZO

 

 

 

Palabras clave: Disbacteriosis. Criterios diagnósticos de Amsel. Morfotipos y categorías de Gram.

 

Al producirse un disbalance de la flora bacteriana nativa de la vagina (Lactobacilos Doderleim) por otros agentes como Gardnerellas, Mycoplasmas o bacterias anaerobias, se genera una situación patológica cuyo tratamiento es dificultoso, y se conoce como “vaginosis bacteriana”.

A través de una minuciosa revisión de datos acerca del estudio y tratamiento de esta entidad se estableció un patrón de manejo de la misma como ser el uso de los criterios diagnósticos de Amsel, en los que se valora el tipo de flujo que se desprende de las paredes vaginales, la presencia de células clave, la elevación del pH vaginal por encima de 4,5 y un flujo con olor a aminas sobre todo si es expuesto al KHO al 10% ó bien a través de la coloración de Gram que permite la identificación del germen, su morfología y categorización.

 

 

Morfología:

 

·        Bastones grampositivos (Lactobacillus)

·        Bastones gramnegativos o variables pequeños (Bacteroides o Gardnerellas)

·        Bastones curvos gramnegativos o gram variables (Mobiluncus).

Categorías:

 

·        1 + menos de 1 por campo

·        2 + 1 a 5 por campo.

·        3 + 6 a 30 por campo

·        4 + mas de 30 por campo

* se considera diagnóstico positivo con un valor de 7 a 10

 

 

La  necesidad de llegar a un adecuado diagnóstico es de importancia sobre todo si la portadora de este cuadro infeccioso es una gestante en la que se asocia a amenaza de parto y parto de pretérmino, con bajo peso al nacer, ruptura prematura de membranas, corioamnionitis o endometritis posparto o poscesarea  por lo que el objetivo terapéutico es prevenir los resultados adversos sobre el feto y el embarazo, además de aliviar los síntomas.

Entre los mecanismos patogénicos involucrados en el impacto negativo de la infección sobre la embarazada esta la presencia de productos metabólicos y enzimas bacterianas reductoras de la capacidad de los leucocitos para combatir la infección y facilitar su ascenso, además de la presencia de endotoxinas estimuladoras de la respuesta local de las citocinas con el consecuente aumento de las prostaglandinas que incitan a la contractibilidad uterina.

El tratamiento en pacientes sintomáticas es indiscutible, haciéndose controvertido en la paciente sin síntomas, pero ante esta eventualidad en una embarazada con antecedentes de complicaciones en el embarazo anterior atribuidas al cuadro infeccioso hacen imperativo su tratamiento.

La terapia habitual en pacientes sintomáticas no embarazadas es de 1 g/día de metronidazol por vía oral durante una semana y como alternativa una dosis única de 2 g/día, pudiendo acompañarse de tratamiento local mediante óvulos de metronidazol (1 por noche) por el mismo lapso.

En la paciente embarazada sintomática o con antecedentes desfavorables en un anterior embarazo existen controversias debido al temor a los posibles efectos teratogénicos del metronidazol, algunos evitan su uso hasta que finalice el periodo de organogénesis circunscrito al primer trimestre del embarazo y recomiendan una dosis de 750 mg/dia repartidos en tres tomas, alcanzando con ella una concentración inhibitoria mínima aún estable para estos agentes infecciosos. No se recomienda el uso de Clindamicina intravaginal ya que se asocia a un aumento de partos de pretérmino.

Comentarios: es innegable la necesidad de efectuar tratamiento a las embarazadas con antecedentes de evolución desfavorable de la gestación; aunque, claro está que los efectos adversos de los fármacos a nuestro alcance son todavía poco claros y prácticamente no existen alternativas que permitan suplirlos.

Los datos disponibles hasta hoy no sustentan el tratamiento de rutina de las parejas de estas mujeres. Sin embargo, algunos profesionales lo indican cuando la infeccion en la mujer resulta intratable o recurrente.

 

 

Bibliografïa:

  1. Joesoef MR, Schmid GP, Hillier SL Bacterial vaginosis: review of treatment options and potential clinical indications for therapy. Clin Infect Dis 1999 Jan;28 Suppl 1:S57-65 [Resumen]

  2. Sweet RL New approaches for the treatment of bacterial vaginosis Am J Obstet Gynecol 1993 Aug;169(2 Pt 2):479-82 [Resumen]

  3. Majeroni BA Bacterial vaginosis: an update Am Fam Physician 1998 Mar 15;57(6):1285-9, 1291. [Resumen] [Texto completo]

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