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PROFILAXIS PRENATAL EN FETOS DE MADRES CON
S.I.D.A.
Palabras
claves: SIDA, profilaxis prenatal.
El
posible efecto de la infección por el HIV sobre el embarazo no está del
todo claro y los datos obtenidos por los investigadores son
contradictorios. Los registros informan un mayor índice de bajo peso al
nacer en algunos estudios africanos que refleja más la consecuencia del
estatus social y que no se refleja en los análisis sobre países
desarrollados. Un artículo del European Collaborative Study indica que
mujeres con un recuento de CD4 inferior a 200 mm3 se asocian a
un mayor índice de prematuridad que en las mujeres del grupo control no
infectadas.
Uno
de los principales problemas a resolver es la transmisión vertical, que
es la forma principal de adquisición de la infección en niños, la que
depende de ciertos factores a considerar como las características vírales,
la carga viral, las infecciones asociadas, enfermedad avanzada, recuento
de CD4 bajo, antigenemia p24, anticuerpos neutralizantes, parto prematuro,
procedimientos o acontecimientos periparto, tipo de parto, y lactancia
materna. Los autores observan que, aparentemente las mujeres que sufrieron
un aumento absoluto en el número de copias del ARN del virus de HIV
durante el embarazo tienen más posibilidades de transmitir la infección
a sus hijos que las que no sufrieron cambios, o aquellas con cambios
leves.
Una
situación más difícil aún se presenta en la gestante con enfermedad
avanzada y en aquella recientemente infectada (infección primaria) en que
el riesgo de transmisión es mas elevado que en el estadio de la infección
clínicamente latente. La prematuridad se asocia con una mayor posibilidad
de transmisión, hecho que se registra con mayor frecuencia en pacientes
con enfermedad activa o infecciones agregadas.
Ahora bien ¿ Qué medidas se deben tomar para
disminuir estas posible complicaciones sobre el embarazo?
En general las pacientes sintomáticas,
inmunodeprimidas (cifras de linfocitos CD4 bajas) o con viremia elevada
deben ser tratadas con antirretrovirales, normalmente en terapia
combinada. La seguridad y eficacia de la mayoría de los antirretrovirales
durante el embarazo y su efecto en la prevención de la transmisión
vertical no son bien conocidos, excepto la zidovudina frente el placebo en
la gestación (estudio ACGT 76).
El tratamiento materno de las complicaciones
asociadas a la infección por HIV como ser las alteraciones hematológicas,
enfermedades de transmisión sexual e infecciones oportunistas tienen un
mejor sustento en las normas de prevención específicas para cada caso.
En cuanto a los posibles efectos fetales y neonatales
la premisa fundamental es evitar la transmisión vertical y atenuar los
efectos que la enfermedad trae aparejados sobre el feto (prematuridad y
bajo peso al nacer). Las medidas consisten en el uso de antirretrovirales
como la zidovudina 500 mg/día por vía oral y en el parto 2 mg/kg. IV la
primera hora seguido de 1 mg/kg./h IV; y en el recién nacido 2 mg/kg. VO
cuatro veces al día. Publicaciones recientes han demostrado que el
tratamiento con zidovudina no es totalmente adecuado para el control de la
infección por HIV, por lo que debe valorarse la necesidad de realizar
tratamientos combinados en interés materno. Los estudios existentes hasta
el momento parecen indicar que el ddl, el 3TC y la nevirapina son seguros
durante el embarazo pero su eficacia en el control de la transmisión
vertical no está establecida.
Las intervenciones obstétricas consisten en fomentar
el uso de corticoides como la Betametasona en dosis de 12 mg cada 24 hs
(durante 2 días) como dosis de ataque y luego 12 mg cada semana desde las
26 a 34 semanas de gestación ante la posibilidad de interrupción del
embarazo por evolución adversa del estado materno y para prevenir el Síndrome
de Distrés Respiratorio Neonatal en partos de pre-término, además del
uso de simpaticomiméticos (vasodilatador y uteroinhibidor) como la
isoxuprina en la profilaxis del retardo de crecimiento intrauterino.
Sobre el tipo de parto para evitar la transmisión
vertical aún existen controversias ya que aunque la cesárea en
apariencias reduce el riesgo, en realidad aumenta la morbilidad materna. A
pesar que los últimos estudios recomiendan su papel profiláctico, con la
información disponible hasta el momento, no debe realizarse cesárea
electiva sistemáticamente.
Para evitar el contacto del feto con las secreciones
vaginales se recomienda el lavado con clorhexidina, pero aún no se ha
demostrado su utilidad. Si es imperativo evitar los procedimientos
invasivos como ser monitores con electrodos en calota fetal o el uso de fórceps.
Otras medidas incluyen el uso de vitamina A en la
prevención de la transmisión madre hijo y luego del nacimiento evitar la
lactancia materna.
Comentarios:
Menos de un 20% de los recién nacidos vivos de madre con HIV se infectan,
y con la introducción del tratamiento antirretroviral, la modificación
de la práctica obstétrica y la abstención de la lactancia materna, la
tasa de transmisión vertical disminuyó significativamente. Posiblemente
con el uso de nuevas drogas, una inmunización activa o pasiva, la tasa de
transmisión vertical pueda ser inferior al 5%, aunque la realidad para
los embarazos de madres sintomáticas con patologías asociadas no tienen
resultados tan prometedores con complicaciones en la evolución de la
gestación y el índice de transmisión vertical.
Bibliografía:
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Burns DN, Landesman S, Minkoff H, Wright DJ, Waters D,
Mitchell RM, Rubinstein A, Willoughby A, Goedert JJ. The influence of
pregnancy on human immunodeficiency virus type 1 infection: antepartum and
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Human Immunodeficiency
virus infections in pregnancy. ACOG Educational Bulletin. Número
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Moodley
D, Bobat RA, Coutsoudis A, Coovadia HM.
Caesarean section and vertical transmission of HIV-1. Lancet
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