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ESTRATEGIAS
PARA LA EVALUACIÓN DEL DOLOR PELVIANO AGUDO
Palabras
claves: Dolor pelviano agudo, evaluación, diagnóstico.
El dolor
pelviano, agudo y crónico, presenta numerosas causas. Se considera dolor
agudo a aquel que presenta menos de 3 meses de duración y generalmente se
asocia a causas fisiopatológicas identificables. El dolor crónico nunca
recibe el diagnóstico en la primera consulta o en un servicio de
emergencias.
Las posibles
causas son:
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CAUSAS
DE DOLOR PELVIANO
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Agudo
(Origen no genital)
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Dolor
pelviano crónico
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Apendicitis
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Dispareunia
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Cólico
renal
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Endometriosis
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Adherencias
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Leiomioma
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Hernias
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Cáncer
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Obstrucción
intestinal
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Síndrome
de congestión pelviana
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Síndrome
de intestino irritable
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Diverticulitis
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Infecciones
del tracto urinario
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Rectocele/cistocele
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Hematomas
o abscesos del psoas
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Absceso
perirectal
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Pólipos
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Isquemia
mesentérica
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Agudo
(Origen genital no
gestante)
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Agudo
(Origen genital gestante)
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Enfermedad
pélvica inflamatoria
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Embarazo
ectópico
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Endometriosis
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Productos
de la concepción retenidos
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Absceso
tubo-ovárico
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Aborto
séptico
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Torsión
de ovario
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Incarceración
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Es
difícil realizar el diagnóstico de una paciente con dolor pelviano solo
con la historia clínica y el examen físico. Existen muchos avances en la
actualidad que ayudan al médico a realizar un diagnóstico temprano y
exacto por medio de pruebas de embarazo, ecografía y laparoscopía diagnóstica.
En
la estrategias para la evaluación del dolor pelviano agudo, la historia
clínica y el examen físico es fundamental, no porque nos brinda la causa
exacta sino porque nos focaliza el problema ayudando al médico al diagnóstico
diferencial. El carácter y el comienzo del dolor, los factores que lo
exacerban o lo alivian son importantes, al igual que la duración y
cualquier cambio cíclico del mismo. Si es gestante o no, síntomas
asociados (anorexia, nauseas, vómitos, escalofríos, fiebre, cambios en
el hábito defecatorio, complicaciones urinarias,
lesiones o flujo vaginal, relación con la menstruación o intercurso,
medicaciones que recibe). Episodios previos similares, datos sobre la última
menstruación, antecedentes médicos y quirúrgicos, infecciones pélvicas,
e historia obstétrica. Historia contraceptiva como uso de dispositivo
intrauterino (DIU) o ligadura de trompas que incrementa el riesgo de
embarazo ectópico en 10 y 30 veces respectivamente. En pacientes
sexualmente activas se debe revisar enfermedades de transmisión sexual,
HIV y hepatitis. Posibilidad de abuso físico o sexual. Evaluar historia
social de uso de drogas o conductas de alto riesgo.
Es
importante recordar que el dolor pelviano agudo puede ser un síntoma de
condiciones patológicas que no solo afectan el tracto genital femenino
sino también el músculo-esquelético, urinario y gastrointestinal.
El
examen físico debe ser cuidadoso, en pacientes con sangrado vaginal o
dolor intenso. Los signos vitales y los cambios posturales son
fundamentales. El examen abdominal puede detectar distensión, eritema o
equimosis, cicatrices y hernias, presencia o ausencia de ruidos
intestinales, signos peritoneales a la palpación, auscultación de
arterias femorales, renales y aorta, y evaluación de evidencias de
enfermedades endocrinas.
El
examen ginecológico es fundamental, inspección de genitales externos
(eritema, tumefacción, o decoloración), examen vaginal (flujo,
hemorragia, laceración, o cuerpo extraños), cervix (pólipos,
ulceraciones, masas, u otras evidencias de infección), examen bimanual y
examen rectovaginal.
Estudios
de laboratorio deben ser dirigidos para realizar el diagnóstico
diferencial. El hemograma completo puede detectar leucocitosis, pero se
debe tener presente que el conteo de glóbulos blancos puede ser normal en
el 56% de los pacientes con enfermedad pélvica inflamatoria (EPI) y en el
37% de los pacientes con apendicitis. Adicionalmente, puede existir
leucocitosis por dolor o estrés fisiológico en ausencia de infección.
Anemia solo se detecta cuando existe pérdidas sanguíneas crónicas.
El
análisis de orina es útil para el diagnóstico de infecciones del tracto
urinario. El cultivo cervical puede detectar gonorrea y Chlamydia
trachomatis. Para la detección de gonorrea el test de ELISA presenta
86-100% de especificidad y 74-100% de sensibilidad, y las pruebas de ADN
presentan 99-100% de especificidad y 86% de sensibilidad.
Para
la detección de C. trachomatis las pruebas de inmunofluorescencia
directa y ELISA presentan 89-99% y 86-98% de especificidad respectivamente
y 61-99% y 60-98% de sensibilidad respectivamente, y las pruebas de ADN
presentan 98% de especificidad y 93% de sensibilidad.
Una prueba de
embarazo, en sangre o en orina, debe ser realizado.
Los estudios
de función hepática pueden indicar irritación hepática y sugiere diagnóstico
de síndrome de
Fitz-Hugh-Curtis (perihepatitis).
Estudios
diagnósticos a realizar son radiografía directa de abdomen que puede
demostrar cálculos renales, presencia de fecalitos que sugieren
apendicitis o aire libre en cavidad abdominal que sugiere perforación de
alguna víscera, y en caso de obstrucción intestinal niveles hidroaéreos.
La ecografía
es invaluable para la evaluación de gestación o embarazo ectópico, pero
no es tan útil en pacientes no gestantes con dolor pelviano agudo debido
a que los hallazgos son poco específicos. Sin embargo, cuando la
enfermedad progresa se puede visualizar hidrosalpinx, quistes
hiperecoicos, engrosamientos de las paredes de las trompas de Falopio u
ovarios, abscesos tubo-ováricos o diverticulares.
La torsión
ovárica, embarazo ectópico, endometrioma de ovario, o neoplasia ovárica
son los diagnósticos a considerar en dolor pelviano agudo, y la ecografía
puede ser útil para descartar estas patologías. La torsión de un ovario
se asocia generalmente con un ovario agrandado que es fácilmente
visualizado. El estudio de flujos por Doppler puede ayudar a determinar si
el ovario tiene el flujo sanguíneo apropiado.
La tomografía
computada (TC) de pelvis no se solicita rutinariamente a un paciente con
dolor pelviano. Sin embargo, cuando una masa se encuentra con la ecografía
y no puede determinarse si la masa está adosada al ovario o al útero,
entonces una TC puede ayudar a diferenciar entre las diferentes
estructuras. Las imágenes obtenidas por resonancia nuclear magnética
(RNM) puede realizar el diagnóstico definitivo miomas submucosos y
adenomiosis.
Hay otras
pruebas diagnósticas que son útiles pero no son disponible en un
servicio de emergencia. La histerosalpingografía puede visualizar pólipos
endometriales, miomas submucosos, o sinequias uterinas. Es principalmente
usado en el diagnóstico de esterilidad, y no para la evaluación de dolor
pelviano. La histeroscopía permite la visualización directa de la
cavidad del endometrial para el diagnóstico de pólipos y miomas.
En la
actualidad, la investigación de dolor pelviano es uno de las indicaciones
más comunes para la laparoscopía. El diagnóstico laparoscópico
(visualización directa de las estructuras y la cavidad peritoneal) puede
ser beneficioso en pacientes con dolor pelviano agudo cuando no se realiza
el diagnóstico por pruebas menos invasivas.
Comentario:
El estudio
del dolor pelviano agudo debe ser enfocado en forma correcta, para
orientar el diagnóstico, teniendo siempre presente las alternativas diagnósticas
y los estudios más rentables en cada situación particular.
Dr.
Guillermo Firman
21-MAY-2002
Bibliografía:
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[Texto
completo en formato PDF]
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Hewitt
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