LEPTOSPIROSIS: UNA ENFERMEDAD EMERGENTE

 

 

 

Palabras claves: leptospirosis

 

La leptospirosis es una enfermedad infecciosa generalizada aguda, que se caracteriza por vasculitis extensa, causada por espiroquetas del género Leptospira.

Es una zoonosis de distribución mundial, que afecta a mamíferos salvajes y domésticos. El hombre se infecta por contacto directo o indirecto con animales infectados. Afecta a adultos jóvenes y la incidencia pico es en verano y comienzo del otoño. El contacto indirecto con animales infectados, a través del agua o el suelo contaminados con orina infectada, es la causa más común de infección humana que el contacto animal directo. La exposición ocupacional (granjeros, veterinarios, trabajadores de mataderos) y la exposición recreativa (acampantes, nadadores) son frecuentes. En todo el mundo, las ratas constituyen la fuente más común de infección humana, seguidos por los perros, ganado, roedores, mamíferos salvajes y gatos.

El control epidemiológico es extramadamente difícil debido a que la leptospiras persisten por períodos prolongados en los túbulos renales (con excreción por la orina) sin producir enfermedad; y los animales salvajes representan un reservorio importante para reinfectar continuamente a los animales domésticos.

 

Patogenia

Después de penetrar las membranas mucosas intactas o por soluciones de continuidad de la piel, las leptospiras ingresan al torrente sanguíneo y se diseminan a todo el organismo, incluido el líquido cefaloraquideo (LCR) y el ojo. La ictericia ocurre por disfunción hepatocelular, sin necrosis. La insuficiencia renal es resultado del daño tubular. La hipovolemia y la hipotensión son causadas por la pérdida de volumen por lesión endotelial. Se hallan fácilmente en el LCR produciendo meningitis, y en el humor acuoso produciendo uveítis crónica o recurrente.

 

Manifestaciones clínicas

Entre los enfermos de leptospirosis, el 90% tiene la forma anictérica más leve, y el 5-10% la forma grave ictérica (Enfermedad de Weil).

Suele presentar una evolución bifásica. Después de un período de incubación de 7-12 días, comienza la fase septicémica inicial y suele durar 4-7 días. Durante esta fase “gripal” inespecífica de la enfermedad, las leptospiras se pueden aislar de la sangre, LCR, y la mayoría de los tejidos. Luego ocurre la defervescencia y el paciente suele estar afebril por 1-2 días, apareciendo luego la segunda fase “inmune” de la enfermedad, que dura 4-30 días. En esta fase, desaparecen las leptospiras (excepto del riñon y humor acuoso), apareciendo anticuerpos circulantes y el desarrollo de meningitis, uveítis, erupción, y en casos graves afectación hepática y renal.

 

Leptospirosis anictérica:

Se caracteriza por inicio brusco de fiebre, cefalea, mialgias intensas, malestar general, dolor abdominal, náuseas, vómitos, postración y, en casos raros, colapso circulatorio. En la fase inmune cede en parte la fiebre, se agrega delirio, la hepatomegalia es infrecuente pero se observa esplenomegalia en el 15-25% de los casos. Además se puede encontrar sensibilidad muscular, hemorragia conjuntival, adenopatías, erupciones, afectación pulmonar (hemoptisis franca, hipoxemia, insuficiencia respiratoria aguda y síndrome de distrés respiratorio del adulto). El cuadro clínico más importante es la meningitis aséptica, que suele durar solo algunos días, y nunca es fatal.

 

Leptospirosis ictérica:

Esta forma grave fue descripta originariamente en infecciones debidas a L. icterohaemorragiae pero puede observarse casi con cualquier tipo de Leptospira. Se caracteriza por deterioro de la función renal y hepática, hemorragia, colapso vascular, alteraciones graves de la conciencia, y una mortalidad elevada (5-10%). En casos graves puede aparecer insuficiencia cardíaca congestiva y shock cardiogénico, debido a miocarditis hemorrágica.

 

Diagnóstico:

Los criterios para el diagnóstico son el aislamiento del microorganismo de cualquier muestra clínica o la seroconversión o una elevación de 4 veces o mayor en el título de los anticuerpos en presencia de una enfermedad compatible.

El aislamiento del microorganismo se puede realizar en los primeros 10 días de la enfermedad.

Las pruebas serológicas utilizadas son aglutinación macroscópica, aglutinación microscópica, hemaglutinación indirecta, ELISA e inmunoblot para la detección de anticuerpos IgM contra las leptospìras. Las aglutininas aparecen entre los días 6 a 11, y el título máximo se alcanza en la tercera o cuarta semana.

 

Tratamiento y prevención:

En los pacientes gravemente enfermos, el tratamiento con penicilina G (1,5 millones de unidades cada 6 horas) o ampicilina (500-1000 mg cada 6 hs) debe administrarse en forma parenteral, aun si el paciente ha estado enfermo por varios días. En casos menos graves, y cuando el paciente puede tolerar el tratamiento oral, puede emplearse doxiciclina (100 mg dos veces al día), ampicilina (500-750 mg cada 6 horas) o amoxicilina (500 mg cada 6 horas), durante 5-7 días.

Las observación clínica cuidadosa y el tratamiento general de sostén son especialmente importantes para detectar y mejorar las complicaciones como la insuficiencia renal, hipotensión y hemorragias.

La prevención se debe centrar en la eliminación del reservorio animal, vacunación de animales domésticos. En lugares de alta incidencia se debe realizar el control eficaz de las ratas, desinfección de los lugares de trabajo contaminadas, y la prohibición de nadar en aguas contaminadas.

 

Comentario:

La leptospirosis es una entidad relacionada con vectores, fundamentalmente las ratas, por lo se debe insistir en el control de las mismas y en higiene ambiental para con ello evitar esta enfermedad y sus graves complicaciones.

Bibliografía:

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