ESCLEROSIS MÚLTIPLE
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Autor: Dr. Guillermo Rossi. Residencia de Clínica Médica Sanatorio Femechaco de la Comunidad. Resistencia - Argentina Abril 2002
Definición: La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune inflamatoria desmielinizante más frecuente de etiología desconocida y curso crónico. Se caracteriza anatomopatológicamente por destrucción de la sustancia blanca periaxonal con relativa indemnidad del axón, clínicamente por ataques de disfunción del sistema nervioso central en estadios tempranos, y por deterioro neurológico de empeoramiento progresivo en estadios tardíos.
Epidemiología:
Anatomía patológica: La lesión fundamental en la EM es la placa desmielinizante, macroscópicamente las placas de la EM aparecen como múltiples lesiones de color grisáceo en general de tamaño pequeño, contornos irregulares y bordes bien definidos, y de amplia distribución en la sustancia blanca del SNC. En el cerebro las regiones más comúnmente afectadas son el nervio óptico y las zonas periventriculares. La sustancia blanca del tronco cerebral, el cerebelo y la medula espinal suelen presentar placas casi constantes variando en cada caso su número y distribución. Microscópicamente el aspecto de las placas varía según su antigüedad, las más recientes ofrecen infiltración perivenular de linfocitos y macrófagos, de forma constante hay pérdida de las vainas de mielina con preservación relativa de los axones. Las lesiones más antiguas se caracterizan por ausencia de elementos inflamatorios y por la presencia de acusada proliferación astrocitaria, el término “esclerosis” se utiliza para designar la reacción reparadora glial, a pesar de que en el SNC no se forman fibras colágenas.
Fisiopatología: Los síntomas tempranos de la enfermedad se pueden justificar por la desmielinización axonal y el bloqueo de la conducción, atribuyéndose la regresión de los síntomas como consecuencia de la resolución del edema de la fase aguda y de remielinización parcial. La fisiopatología de la enfermedad aún no se conoce, habiendo diferentes teorías para justificar la activación de los linfocitos (CD4) que una vez activados y traspasado la barrera hematoencefálica producen su efecto mielolítico que se ve amplificado ante la exposición ante los antígenos de la mielina.
Presentación clínica: No hay una presentación única de la enfermedad, pero algunos síntomas son muy sugestivos. Neuritis óptica: La neuritis óptica se presenta como dolor ocular unilateral de comienzo subagudo o agudo que se exacerba con los movimientos oculares seguidos por un grado variable de pérdida del campo visual (escotomas), lo que afecta la visión principalmente central. En primera instancia el fondo de ojo puede mostrar edema de papila (hallazgo más frecuente en niños que en adultos), posteriormente la papila se pone pálida por la pérdida de mielina y la gliosis se produce generalmente en la mitad temporal de la mácula (palidez temporal). El 90% de los pacientes recobran la visión en el lapso de dos a seis meses, muy frecuentemente los pacientes informan una disminución de la captación de los colores brillantes, en especial el rojo, y a veces un oscurecimiento no específico. El riesgo de desarrollar EM en pacientes que presentan un episodio aislado de neuritis óptica es del 60%. En un estudio, a los pacientes que presentan neuritis óptica como evento aislado a los 40 años de edad, se les realizó RNM y demostraron correlación entre lo hallazgos y el desarrollo de EM; el 55 al 70% de los pacientes desarrollan en el transcurso de 5 años EM clínicamente definida con laboratorio positivo. Oftalmoplejía internuclear: anormalidad de los movimientos horizontales de los ojos con pérdida o disminución de la capacidad de aducir y nistagmo horizontal, causado por lesión en el fascículo longitudinal medio del lado afectado, cuando es bilateral se agrega nistagmus vertical con la mirada extrema superior, muy sugestivo de EM. Síntomas sensitivos: casi siempre presentes en el curso de la enfermedad, reflejan alteraciones del haz espinotalámico, columna posterior o raíces dorsales, se describen como síntomas frecuentes como entumecimiento, dolor, hiperestesia cutánea, parestesias, sensación de “pinchazos”, frialdad radicular a predominio tronco o miembros, urticaria generalmente en los dermatomas cervicales, unilaterales; al examen físico presenta: alteración de la sensibilidad profunda (vibratoria y propiocepción), neuralgia del trigémino: alteración de la sensibilidad, espasmo o paresia inclusive, pero no hay alteración del gusto. Vértigo es informado en el 50% de los pacientes con EM, generalmente se asocia a alteraciones en los pares craneales, diplopía, hipoacusia, entumecimiento facial. Fenómeno de Uhthoff: los síntomas y signos de la EM pueden verse aumentados o presentarse con aumentos de la temperatura corporal, probablemente debido a un bloqueo de la conducción axonal a altas temperaturas, siendo los axones desmielinizados especialmente sensibles a aumentos de temperatura. Fenómeno de Lhermitte: descarga eléctrica esporádica que se produce con la flexión del cuello irradiándose a miembros inferiores. Síntomas motores: se presentan más frecuentemente paraparesias, la espasticidad severa puede ocurrir por estímulo directo o indirecto (motilidad activa y pasiva) del paciente al intentar subir a una cama, asimismo se pueden presentar clonus sostenidos. En general todas las manifestaciones motoras son asimétricas, puede presentarse hiper o hiporreflexia siendo la primera la más frecuente, hemiatrofia por falta de actividad muscular. Coordinación: alteración de la marcha (marcha del ebrio), aumento de la base de sustentación, ataxia cerebelosa, dismetría, adiadococinesia, temblor intencional siempre a predominio de miembros superiores. Otros: los trastornos sexuales son frecuentes en la EM y constituyen una parte del enfoque terapéutico, intestinales (constipación), vesicales (urgencia miccional por compromiso de detrusor, incontinencia urinaria, obstrucción urinaria aguda, según segmento comprometido), estreñimiento, trastornos sexuales tanto por debilidad en los miembros inferiores como por alteraciones sexuales propiamente dichas (impotencia masculina, anorgasmia femenina). Síntomas paroxísticos: generalmente revierten con dosis bajas de carbamacepina y no tienen recurrencia en próximos ataques, la fatiga es un hallazgo frecuente y se lo asocia con ataque agudo de EM se lo manifiesta como agotamiento psicofísico sin relación a cantidad de horas de descanso; las dos terceras partes de los pacientes presentan trastornos afectivos, en especial depresión, siendo muchas veces enmascarado por un estado de euforia, la demencia es un hallazgo poco frecuente (5% de los pacientes) siendo una disminución de la capacidad cognoscitiva el hallazgo más orientador. También es frecuente la presencia de epilepsia en pacientes con EM que en la población general.
Patrones clínicos: Se presenta en cuatro patrones: 1) Esclerosis múltiple remitente recidivante: exacerbaciones clínicas seguidas por una recuperación parcial o total con estabilidad clínica entre las exacerbaciones. 2) Esclerosis múltiple progresiva secundaria: empeoramiento clínico continuo en el tiempo luego de una fase temprana de la enfermedad en la que el paciente experimenta una o más recaídas y remisiones 3) Esclerosis múltiple progresiva primaria: empeoramiento clínico continuo en el tiempo desde el comienzo de la enfermedad sin recaídas 4) Esclerosis múltiple progresiva recidivante: empeoramiento clínico continuo en el tiempo desde el comienzo de la enfermedad, pero con recaídas superpuestas.
Medidas de progresión de la enfermedad: El puntaje de invalidez de Kurztke toma en cuenta la capacidad de cada paciente para desplazarse y valerse por sus propios medios, haciendo una relación directa con el costo del tratamiento de sostén con cada paciente, siendo el mínimo puntaje de 0 (paciente normal) hasta 10 (muerte por múltiples causas) siendo el puntaje habitual de 1 a 6. Se utiliza como valoración de los tratamientos.
Factores pronósticos: Tiene generalmente mejor pronóstico en mujeres que en hombres, al igual que si se desarrolla en edades tempranas. El patrón remitente recidivante tiene mejor pronóstico que el tipo progresivo. La afectación de los pares craneales (neuritis óptica) es de mejor pronóstico que la afectación de cerebelo, o sistema piramidal.
Diagnóstico: El diagnostico se hace en base a criterios clínicos y datos de laboratorio e imágenes; los hallazgos clínicos son: A- EM clínicamente definida:
B- Laboratorio de EM definida:
C- EM clínicamente probable:
D- Laboratorio de EM probable:
(* Lesión detectada en anamnesis o examen físico. **Lesión detectada por potenciales evocados, resonancia nuclear magnética o urodinamia) Los criterios citados anteriormente son los modificados de Poser, CM, Paty, DW, Scheinberg, L, et al, Ann Neurol 1983; 13: 227.
A partir del 2001 un panel internacional elaboró los nuevos criterios de diagnóstico de EM (ver: adaptación de McDonald, WI, Compston, A, Edan, E, et al, Ann Neurol 2001; 50: 121.
Diagnósticos diferenciales: Según el protocolo de diagnóstico de EM hay que descartar en primera instancia una serie de patologías que cursan con similares manifestaciones generales:
Tratamiento: El tratamiento de esta patología se complica desde el punto de vista que presenta remisiones y recrudescencias, de todas maneras el tratamiento es controvertido y es motivo de múltiples estudios, desde el punto de vista pedagógico lo podemos dividir en dos partes principales: tratamiento sintomático y tratamiento de la patología en si. Como es deducible el tratamiento de la patología es muy discutido y de relativa eficacia debido a la falta de conocimiento de la fisiopatología de la enfermedad. Con respecto a los síntomas (depresión, incontinencia urinaria, rigidez muscular) el tratamiento es multidisciplinario, con respecto al tratamiento específico de la EM la podemos dividir en:
A) Tratamiento de los ataques agudos: Los corticoides: típicamente usados en el tratamiento de las evidencias objetivas de recidiva de la enfermedad (deficiencia motora, pérdida de visión, etc.). Se utilizan dos vías de administración, la oral y la parenteral, la metilprednisolona endovenosa vs. oral no demostró diferencias en la efectividad en acelerar la remisión del ataque agudo, excepto en los que se presentan con neuritis óptica, en los cuales el uso de metilprednisolona endovenosa seguida de prednisona oral presenta recuperación más rápida que los tratados con placebo y los tratados con prednisona oral únicamente. Las dosis utilizadas son de 500 a 1000 mg/d de metilprednisolona por 3 a 7 días seguidos de dosis decrecientes de prednisona. B) Tratamiento del patrón remitente-recidivante: aparte del tratamiento de los ataques agudos como se refiere más arriba, se realiza el tratamiento de la enfermedad para evitar las lesiones en placas características de esta enfermedad:
C) Tratamiento del patrón progresivo: el tratamiento de este patrón es el más difícil, porque todas las opciones producen una inmunosupresión marcada, la cual es peligrosa mantenerla por más de unos meses a un año, por lo que representa un solución temporal ya que detiene el avance rápido de la enfermedad.
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