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RECOMENDACIONES PARA EL MANEJO DEL
FALLO CARDÍACO CRÓNICO
Palabras claves:
Insuficiencia cardíaca, tratamiento, guía
El fallo cardíaco o Insuficiencia Cardíaca (IC) es un
síndrome clínico complejo en que pueden resultar cualquier enfermedad
cardíaca que empeore la capacidad del ventrículo en eyectar sangre.
Evaluación del paciente con IC
·
El estado funcional del paciente con IC
es comúnmente evaluado con la clasificación de la New York Heart
Association (NYHA). Otras mediciones (como las pruebas de ejercicio e
instrumentos de calidad de vida), algunos muy usados en estudios clínicos,
no necesariamente proveen de información adicional importante para le
manejo de la mayoría de los pacientes en la práctica clínica. Sin embargo,
la determinación del consumo de oxígeno pico (con el uso de mediciones del
intercambio de gases), puede ser útil en interpretar los síntomas del
paciente y en juzgar la aptitud del paciente para programas de
rehabilitación, trabajo o transplante cardíaco.
·
Evaluar el estado de hidratación como
un factor crítico para determinar el uso de diuréticos en la IC, pero
algunos médicos no juzgan al tratamiento adecuado de la IC solamente por
la medición de una diuresis adecuada. Pacientes sin evidencia de
retención de fluidos deberían ser considerados para ser tratados
apropiadamente únicamente cuando reciben tratamientos que pueden atenuar
la progresión de la IC.
·
La medición más importante en un
paciente con IC, es la valoración de la fracción de eyección ventricular
izquierda (FeyVI), distinguiendo los pacientes con disfunción sistólica de
los que tienen otras causas de IC. El uso del ecocardiograma bidimensional
combinado con estudios de flujo Doppler, no siempre permite al médico
estimar la FeyVI, pero además permite valorar cuantitativamente las
dimensiones, geometría, engrosamientos, y motilidad regional de los
ventrículos derecho e izquierdo, así como también la evaluación
cualitativa del pericardio, válvulas y estructuras vasculares.
·
No se justifica el uso rutinario de
evaluaciones hemodinámica, neurohormonal, y electrofisiológica, o de
mediciones seriadas de la fracción de eyección (Fey) por imágenes no
invasivas en pacientes con IC estable. Métodos invasivos hemodinámicos y
electrofisiológicos son usados primariamente para la evaluación de
pacientes con fallo de bomba o arritmias que comprometen la vida o no
responden al tratamiento, incluyendo pacientes que son considerados para
transplante cardíaco.
Estrategias para prevenir la IC
·
Intervenciones que controlan los
factores de riesgo coronarios (hipertensión, hiperlipidemia, y tabaquismo)
que pueden reducir el riesgo de IC y muerte.
·
En pacientes con Infarto Agudo de
Miocardio (IAM), el uso de estrategias de reperfusión (trombólisis o
angioplastía) y un antagonista neurohormonal (IECA y/o
b-bloqueantes)
pueden reducir la mortalidad, especialmente en pacientes con injuria
miocárdica previa.
·
En pacientes con disfunción del VI,
seguida de una injuria reciente o remota, el uso de un antagonista
neurohormonal (IECA y/o
b-bloqueantes)
puede reducir el riesgo de muerte o desarrollo de IC. El bloqueo
neurohormonal combinado (IECA y
b-bloqueantes)
puede producir beneficios combinados.
Medidas generales para el manejo de la IC
·
Medidas para reducir el riesgo de
nueva injuria cardíaca: Esto incluye 1)
cesación del tabaquismo; 2) reducción de peso en pacientes obesos; 3)
control de la hipertensión, hiperlipemia, y diabetes mellitus; y 4)
discontinuación del uso de alcohol.
·
Medidas para mantener el balance de
fluidos. Los pacientes deberían restringir
la ingesta diaria de sal a un grado moderado (a
£
3 g/d), y el peso debería ser medido
diariamente para detectar tempranamente la retención de fluidos.
·
Medidas para mejorar el estado
físico: Los pacientes con IC deberían ser
instruidos para limitar su actividad física, pero deberían ser animados a
realizar ejercicio en grado moderado
·
Mediciones recomendadas en pacientes seleccionados:
Esto incluye: 1) control de la respuesta ventricular en pacientes con
fibrilación auricular (FA) u otras taquicardias supraventriculares; 2)
anticoagulación en pacientes con FA o con eventos embólicos previos (y
posiblemente, otros pacientes de alto riesgo); y 3) revascularización
coronaria en pacientes con angina (y posiblemente, en pacientes con
miocardio isquémico pero viable)
·
Medidas farmacológicas que deben ser evitadas: Esto
incluye: 1) uso de agentes antiarrítmicos para suprimir arritmias
ventriculares asintomáticas; 2) uso de antagonistas cálcicos; y 3) uso de
agentes anti-inflamatorios no esteroideos (AINES).
·
Otras medidas recomendadas: Esto deberías incluir: 1)
inmunización para influenza y neumococo; y 2) vigilancia ambulatoria
estrecha para detectar evidencia temprana de deterioro clínico.
Uso de
diuréticos en IC
·
Los diuréticos deben prescribirse para todos los pacientes
con IC que tienen evidencia de o una predisposición de retención de
fluidos, estas drogas solo sirven para controlar la retención hídrica en
la IC. Sin embargo, los diuréticos no deberían ser usados solos ni
siquiera cuando los síntomas de IC son controlados, pero deberían ser
combinados con un IECA o un b-bloqueante.
·
La meta de la terapia con diuréticos es eliminar los
síntomas tanto como los signos físicos de retención de fluidos, evaluado
por la presión venosa yugular o edemas periféricos, o ambos. Si la
hipotensión o azoemia es observada antes de alcanzar estas metas, el
médico debe disminuir la velocidad de la diuresis, pero debe ser mantenida
hasta que la retención de fluidos es eliminada, tanto tiempo como los
cambios en la presión sanguínea y la función renal son de una severidad
leve o moderada y no producen síntomas.
·
La más útil aproximación para seleccionar la dosis, y el
monitoreo de la respuesta, de la terapia diurética es por la medición del
peso corporal, preferiblemente en forma diaria.
·
Los diuréticos pueden alterar la eficacia y toxicidad de
aproximadamente todas las drogas usadas para el tratamiento de la IC.
Dosis bajas de diuréticos pueden conducir a retención de fluidos, que
pueden disminuir la respuesta de los IECA e incrementar el riesgo de
tratamiento con b-bloqueantes.
Sobredosis de diuréticos pueden conducir a una depleción de volumen, que
puede incrementar la probabilidad de producir hipotensión con IECA y
vasodilatadores y el riesgo de insuficiencia renal con IECA y antagonistas
de los receptores de angiotensina II.
·
Resistencia a los diuréticos (que acompaña la progresión de
la IC) puede ser superada: 1) por la administración intravenosa de
diuréticos; 2) por el uso de ³ 2
diuréticos en combinación (ej., furosemida y metolazona); o 3) por el uso
en cortos períodos de tiempo de drogas que incrementan el flujo sanguíneo
renal (ej., dopamina y dobutamina). La resistencia al uso de diuréticos
también puede ser causada por terapia concomitante con AINES.
Uso de IECA en la IC
·
Todos los pacientes con IC secundaria a
disfunción sistólica del VI deberían recibir IECA, a menos que tengan
intolerancia o contraindicaciones para esta clase de drogas. En pacientes
con evidencia o historia previa de retención de fluidos, los IECA son
usados generalmente combinados con diuréticos. También son recomendados en
pacientes con disfunción sistólica del VI que no tienen síntomas de IC.
·
Los pacientes que reciben IECA deberían
ser notificados que 1) los efectos colaterales pueden ocurrir
tempranamente, pero generalmente no pueden ser evitados en el uso a largo
plazo de la droga; 2) la mejoría sintomática puede no ser vista hasta que
los pacientes reciban algunas semanas o meses de tratamiento; y 3) los
IECA pueden reducir el riesgo de progresión de enfermedad incluso si los
síntomas del paciente no ha respondido favorablemente al tratamiento.
·
Los IECA son indicados en el manejo a
largo plazo de la IC crónica. Estas drogas no deberían ser usadas para
estabilizar pacientes agudamente enfermos (terapia de "rescate"), ej.,
pacientes internados en unidad de cuidados intensivos con IC refractaria
que requieren soporte vasopresor intravenoso.
·
Aunque los estudios clínicos sugieren
que todos los IECA ejercen probablemente efectos favorables en la IC, se
debería preferir administrar las dosis de los IECA específicos evaluados
en estudios a gran escala.
Uso de los
b-bloqueantes
en la IC
·
Todos los pacientes con IC estable
(clase NYHA II o III) debido a Disfunción sistólica del VI deberían
recibir b-bloqueantes,
a menos que tengan alguna contraindicación para su uso o no sean tolerados
los mismos; los b-bloqueantes
son generalmente usados combinados con diuréticos e IECA.
·
Los pacientes que reciben terapia con
b-bloqueantes
deberían ser notificados que 1) los efectos colaterales pueden ocurrir
tempranamente, pero generalmente no pueden ser evitados en el uso a largo
plazo de la droga; 2) la mejoría sintomática puede no ser vista hasta que
los pacientes reciban 2-3 meses de tratamiento; y 3) los
b-bloqueantes
pueden reducir el riesgo de progresión de enfermedad incluso si los
síntomas del paciente no ha respondido favorablemente al tratamiento.
·
Se necesitan más datos sobre el efecto
de los b-bloqueantes
en pacientes inestables o en pacientes con síntomas clase IV (corriente o
reciente) antes que estas drogas sean recomendadas en tales pacientes.
·
Los
b-bloqueantes
son indicados en el manejo a largo plazo de la IC crónica. Estas drogas no
deberían ser usadas para estabilizar pacientes agudamente enfermos
(terapia de "rescate"), incluyendo pacientes internados en unidad de
cuidados intensivos con IC refractaria que requieren soporte intravenoso.
Uso de Digital en la IC
·
La digoxina es recomendada para mejorar
el estado clínico de pacientes con IC debido a disfunción sistólica del VI
y debería ser usada en combinación con diuréticos, IECA, o
b-bloqueantes.
Esta droga es también recomendada en pacientes con IC que tienen
fibrilación auricular de alta respuesta, aún cuando los
b-bloqueantes
pueden ser más efectivos en controlar la respuesta ventricular durante el
ejercicio.
·
Aunque algunos médicos apoyan el uso de
los niveles séricos como guía de selección de la dosis apropiada de
digoxina, no existe evidencia que soporte la validez de esta
recomendación.
·
A pesar del penetrante temor acerca de
la toxicidad, la digoxina es bien tolerada en la mayoría de los pacientes
con IC. La terapia a largo plazo con digoxina puede ejercer efectos
cardiovasculares deletéreos a dosis que son generalmente consideradas por
debajo del rango terapéutico
Rol de la combinación de Hidralazina - Nitratos en la
IC
·
La combinación de hidralazina y
dinitrato de isosorbide debería no ser usado en el tratamiento de la IC en
pacientes que no han usado previamente IECA, y no deberían ser sustituidos
los IECA en pacientes que los toleran sin dificultad.
·
A pesar de la carencia de datos con la
combinación de vasodilatadores en pacientes que no toleran los IECA, el
uso combinado de hidralazina y dinitrato de isosorbide debería ser
considerado como una opción terapéutica en algunos pacientes,
particularmente en aquellos que no pueden ingerir IECA por hipotensión o
Insuficiencia renal.
·
Es escasa la evidencia que soporta el
uso de nitratos solos o hidralazina sola en el tratamiento de la IC.
Rol de los bloqueantes de los receptores de
Angiotensina y antagonistas de la Aldosterona en la IC.
·
No existe evidencia convincente de que
los antagonistas de los receptores de la angiotensina II son equivalentes
o superiores a los IECA en el tratamiento de la IC. Por lo tanto, los
antagonistas de los receptores de la angiotensina II no deberían ser
usados para el tratamiento de la IC en pacientes que no han usado
previamente los IECA y no deberían ser sustituidos los IECA en pacientes
que toleran los IECA sin dificultad.
·
Por la carencia de evidencia
contundente que soporten la eficacia de estas drogas en la IC, es
razonable que se debe prescribir antagonistas de los receptores de la
angiotensina II en lugar de IECA únicamente en pacientes que presenten
intolerancia a los IECA debido a angioedema o tos intratable. Los
antagonistas de los receptores de la angiotensina II producen con la misma
probabilidad que los IECA, hipotensión, empeoramiento de la función renal
e hiperkalemia.
·
La espironolactona reduce la mortalidad
en pacientes con síntomas clase IV (corriente o reciente), el uso de esta
droga merece consideración en pacientes con IC avanzada.
Rol de los calcio-antagonistas en la IC
·
Por la carencia de evidencia que
soporten su eficacia, los calcio-antagonistas no deberían ser usados en el
tratamiento de la IC. Estudios a gran escala de los agentes más nuevos no
proveen de evidencia fuerte que el tratamiento a largo plazo con estas
drogas pueden mejorar los síntomas de la IC o prolongar la sobrevida.
·
Por lo que concierne a la seguridad, la
mayoría de los calcio-antagonistas deberían ser evitados en pacientes con
IC, aún cuando son usados para el tratamiento de la angina o la
hipertensión. En los agentes disponibles, Los estudios clínicos proveen
datos sobre seguridad a largo plazo únicamente para la amlodipina y
felodipina. Existe evidencia fuerte que la amlodipina no afecta
adversamente en la sobrevida.
·
La posibilidad de que la amlodipina
pueda tener un efecto favorable en la sobrevida de pacientes con
miocardiopatía no isquémica requiere estudios adicionales (y confirmación)
antes de que tales hallazgos sean aplicados en pacientes con IC.
Rol de los agentes antiarrítmicos en la IC
·
La clase I de agentes antiarrítmicos no
debería ser usada en pacientes con IC, excepto en el tratamiento inmediato
de arritmias ventriculares que comprometen la vida que son refractarias al
tratamiento.
·
Algunos agentes antiarrítmicos de clase
III (ej., amiodarona) no parecen incrementar el riesgo de muerte en
pacientes con IC crónica. Tales drogas son preferidas sobre los agentes de
clase I cuando son usadas en el tratamiento de arritmias auriculares en
pacientes con disfunción del VI.
·
Dada su conocida toxicidad y la dudosa
evidencia sobre su eficacia, la amiodarona no se recomienda para uso
general para prevenir la muerte (o muerte súbita) en pacientes con IC ya
tratados con drogas que reducen la mortalidad (ej., IECA o
b-bloqueantes).
·
Los médicos deberían monitorear y
corregir cualquier deficiencia en el balance del potasio y magnesio,
puesto que esto puede causar arritmias ventriculares y auriculares o
alterar la eficacia y toxicidad de las intervenciones antiarrítmicas.
Anticoagulación en la IC
·
A pesar de la falta de evidencia que
soporte los datos, algunos médicos prescriben anticoagulación en todos los
pacientes con marcada depresión de la fracción de eyección ventricular y
en corazones dilatados. Otros en aquellos que detectan la presencia de un
trombo cardíaco.
·
La anticoagulación con warfarina podría
aparecer como más justificado en pacientes con IC que han experimentado un
evento embólico previo o en los que presenten fibrilación auricular
Rol de la administración ambulatoria de agentes
inotrópicos positivos en la IC
·
Por los insuficientes datos que
demuestren la eficacia y toxicidad, el uso de la administración
intermitente de agentes inotrópicos positivos (en el hogar, clínicas
de tratamiento ambulatorio, o en una unidad de corta estadía) no puede ser
recomendada en el tratamiento de la IC, incluso en estadios avanzados.
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El uso a largo plazo de agentes
inotrópicos positivos intravenosos puede incrementar el riesgo de muerte.
Es reconocido que semejante riesgo merece ser corrido en pacientes
altamente seleccionados con síntomas refractarios de IC de reposo y no
pueden ser destetados del soporte inotrópico intravenoso continuo. Es
posible que la administración continua de agentes inotrópicos
positivos podría mejorar la calidad de vida en pacientes que de otra
manera sería imposible ser dados de alta del hospital o mantener una
estabilidad clínica como un paciente ambulatorio por más que unos pocos
días.
Bibliografía:
1.
Packer M, Cohn JN.
Consensus Recommendations for the Management of Chronic
Heart Failure. Am J Cardiol 1999; 83(2A):2A-38A.
Última Actualización:
03/05/2008

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