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SEMIOTECNIA
DEL SANGRADO
[Texto
en formato PDF - 86KB] 
Autor:
Dr. Carlos Alberto Valverde González. Médico Interno del Hospital
Teodoro Maldonado Carbo. Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Jefe
de Adscritos de la Comunidad San Vicente. Hospital Luis Vernaza. Sugerencias: cabetito11111@hotmail.com
Palabras
claves: sangrados activos, pasivos, ocultos, caras de los
sangrados.
Un paciente
puede presentar varios tipos
de sangrados, los que pueden
debutar a través de los orificios naturales, la piel, sinoviales,
compartimientos corporales, y soluciones de continuidad.
Por
tanto, diremos que existen tres tipos de sangrados, los que denominaremos activos;
que se subdividirán en traumáticos y no traumáticos;
siendo los traumáticos los que se dan a través de soluciones de
continuidad y los segundos los que se presentan a través de los orificios
naturales (epistaxis,
otorragia, hemoptisis, hematemesis, enterorragia, etc.), y tendrán como
etiología lesiones de tipo local (roturas de vasos sanguíneos, masas
ocupando espacios, etc.) o lesiones de carácter sistémicos, que alteran
la hemostasia (lesiones angiopáticas, trombopénicas, trombopáticas, déficit
de factores de la coagulación etc.).
Otro
tipo de sangrado será el denominado sangrado pasivo, que semiológicamente,
se traduce a través de lesiones de la piel, en lo que tradicionalmente se
denomina púrpuras; y estas se dividen en palpables y no palpables,
siendo las palpables las de origen angiopático (vasculitis), y las no
palpables, las que se originan por el déficit de uno o mas factores de la
coagulación, trombocitopenia, o una trombopatía (trastornos de la función
plaquetaria). Sin embargo hay ocasiones que el sangrado se produce únicamente
por alteraciones de las plaquetas, lo que dará origen a una lesión
epitelial denominada petequia.
Finalmente,
un tercer tipo de sangrado serían los sangrados ocultos, que
pueden ser microscópicos o macroscópicos. Los de tipo microscópicos
pueden reflejarse como hematuria microscópica o sangre oculta en heces y
los macroscópicos que se dan a través de los compartimientos corporales,
siendo su etiopatogenia una combinación de todas las anteriores, y su
importancia semiológica esta dada en que su presentación es a manera de
urgencia o emergencia médica; dando signos y síntomas comunes, sea cual
fuera el compartimiento, como son: palidez, hiperhidrosis, hipotermia,
hipotensión, taquicardia; y manifestaciones propias de la cavidad
afectada (abdomen agudo, taponamiento cardiaco, hemoneumotorax, etc.).
Serían
fáciles los diagnósticos médicos, si las diferentes entidades se
presentaran por separado, pero como en la práctica no existen
enfermedades si no enfermos, todas estas entidades tienden a presentarse
juntas y no por separado; por esto en el presente artículo vamos a hablar
de cada entidad por separado, y en cada sección trataremos de ir
combinando las mismas para ser un poco mas prácticos en los diferentes
enfoques clínicos.
Por
lo tanto, hay que tener claro que la hemostasia esta sostenida en tres
pilares básicos como son el endotelio vascular, las plaquetas, y las
proteínas de la coagulación; también tener presente que las tres están
interrelacionadas entre si, por lo que la afección de uno de estos
pilares afectará a los demás; por ello debemos saber cuales son las
manifestaciones semiológicas de cada pilar; así diremos que las
plaquetas producen sangrado de piel y mucosas (púrpuras, petequias),
mientras que el déficit de uno de los factores de la coagulación da
sangrado de las sinoviales (hemartrosis), las lesiones vasculares sangran
por piel y mucosas pero tienden a producir lesiones un tanto características
(malformaciones arteriovenosas, púrpuras palpables).
Por
todo lo dicho hasta aquí, para realizar la semiotecnia del paciente
sangrando hay que plantearse una serie de preguntas, entre las que
mencionaremos:
¿Cuáles
son las caras de los sangrados?
Ya lo
tratamos de establecer al inicio al hablar de los sangrados activos,
pasivos y ocultos, pero hay ocasiones en que un paciente presenta un
sangrado activo y pasivo al mismo tiempo, lo que al examen físico se
traduce como la presencia de petequias, equimosis, y sangrado de una de
las mucosas a manera de hematemesis o gingivorragias, etc., cuadro que
toma el nombre de discrasia hemorrágica y que da la pauta para la
sospecha diagnóstica de un trastorno en uno de los pilares de la
hemostasia y para realizar un buen enfoque del caso debemos primero
establecer algunos puntos como son:
·
Cuál fue el factor desencadenante de la hemorragia?
En la
actualidad se conoce que los pacientes con trombocitopenia tienen un mayor
riesgo quirúrgico de hemorragias cuando sus niveles de plaquetas están
por debajo de 50.000/mm3, y de hemorragia espontánea cuando
sus niveles están por debajo de 20.000/mm3; sin embargo esto
no se cumple en todas las entidades pues mientras las trombocitopenias de
tipo central (anemia aplásica) cumplen este criterio, las debido a
procesos mieloproliferativos (linfomas, leucemias) tienden a sangrar con
una leve disminución del nivel plaquetario (90.000 plaquetas/mm3);
y los trastornos de la función plaquetaria tienen poca tendencia al
sangrado a no ser que sea el paciente expuesto a un alto nivel de estrés.
Algo parecido se cumple con los factores de la coagulación pues estos son
pacientes con muy poca tendencia hemorrágica y para que esta se presente
debe haber una pérdida de al menos más del 90 % de uno de los factores,
aunque pueden sangrar espontáneamente cuando son sometidos a grandes
niveles de estrés; hoy en día se ha establecido que los dos
procedimientos quirúrgicos que someten a mayor trabajo el sistema hemostático
son la amigdalectomía, y la extracción del tercer molar, dato que no
puede faltar al realizar la historia clínica en un paciente con
trastornos hemorrágicos.
·
Qué datos presenta al examen físico?
Este es un
punto extremo importante, pues es el examen físico el que nos da una
mayor aproximación diagnóstica, así vemos que los pacientes que
presentan un sangrado activo suelen presentar como único dato a la
inspección una palidez marcada, por esto es necesario para completar la
investigación una revisión de el segmento sangrante, siendo la mayor
parte de las veces producto de la rotura de un vaso, una masa tumoral
sangrando o haciendo compresión, y los procesos vasculares inflamatorios.
Para hacer
el diagnóstico diferencial de cada uno de estos, nos basaremos de la
ayuda de otros elementos de la historia, como es el motivo de ingreso pues
datos de cronicidad, pérdida de peso nos guían a una causa tumoral,
mientras que estigmas de hepatopatía crónica como son las arañas
vasculares, eritema palmar, hipertrofia biparotídea, eversión del vello
pubiano, guiarán a várices esofágicas o gastropatía portal; datos de
dolor epigástrico de tipo quemante hacia gastritis o úlcera gástrica.
Procesos
causantes de hemorragias pasivas como son las trombocitopenias, sean de
causa central (aplasia) o causa periférica (Microangiopatía
trombótica, leucemia, secuestro esplénico), dan lesiones a nivel
de piel, mientras que tendremos que los trastornos que solo alteran a los
factores de la coagulación suelen dar hemartrosis y equimosis, mientras
que la trombocitopenia produce petequias, equimosis y sangrado de mucosas,
esta combinación petequias mas equimosis se debe principalmente a que las
plaquetas transportan al factor VIII.
·
Presenta lesión orgánica?
Este es un
dato que nos guía básicamente a sospechar en vasculitis (lesión de dos
órganos y púrpura palpable) y microangiopatía trombótica
principalmente si hay cifra baja de plaquetas, anemia hemolítica
(ictericia), alteraciones neurológicas, daño renal y fiebre. Como dato
adicional mencionaremos que estos pacientes tienen poca tendencia al
sangrado.
Una vez que
se ha establecido todo lo presente se puede contestar la pregunta
planteada de cuales son los síndromes más frecuentes del paciente
sangrando y mencionaremos básicamente cinco: el síndrome purpúrico, el
anémico, la discrasia sanguínea, el shock, y el síndrome de bajo gasto.
Todos estos para hacer su enfoque poco ominoso los resumo en el siguiente
cuadro:
|
SÍNDROME
|
CARACTERÍSTICA
SEMIOLÓGICA
|
DIFERENCIAL
|
EXÁMENES
DE LABORATORIO
|
|
Síndrome
de bajo gasto
|
Cefalea,
disnea de esfuerzo, palpitaciones, palidez.
|
Cardiogénico
Anémico
Pérdida
de volumen
|
Electrocardiograma, hemograma, Ecocardiograma, Sangre oculta en materia fecal.
|
|
Discrasia
hemorrágica
|
Equimosis,
petequias, gingivorragias, en ocasiones esplenomegalia, artralgias,
pérdida de peso, lívedo reticularis
|
Trombopatia
Vasculitis
|
Biometría
hemática, TPT, TP, fibrinógeno, tiempo de sangría, frotis de
sangre periférica, aspirado y biopsia de médula ósea.
|
|
Síndrome
de sangrados por compartimientos corporales.
|
Lesión
focal propia del área de lesión; y síntomas comunes de
inestabilidad hemodinámica.
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Hemotórax
Hemoperitoneo
Síndrome
compartimental
|
Placas radiográficas, tomografía computada, ecografía
|
Ahora debemos hacer una segunda pregunta :¿Qué exámenes de laboratorio se deben plantear al paciente que sangra?
Son varios
los exámenes que se deben realizar a un paciente que sangra, pero básicamente
estos se los clasificaría en específicos y generales.
Los exámenes
generales son: el recuento de plaquetas, y en base a este estableceremos
cuál fue el nivel de descenso que originó la hemorragia, y tendremos
presente que si esta se dio por encima de los niveles de riesgo hemorrágico
se debe sospechar un origen mieloproliferativo; un segundo parámetro será
el tiempo de sangría que nos determinará un trastorno de la función
plaquetaria como lo son principalmente el síndrome de Bernard y Soulier y
la tromboastenia de Glassman, pudiéndose establecer una diferencia entre
el uno y el otro a través de el volumen de masa plaquetaria (MPV) que se
encuentra alterado en la tromboastenia; también es importante mencionar
que los pacientes que presentan lesión en uno de los factores de la
coagulación tiende a alterar todo el coagulograma y tendremos que
guiarnos de cuál de todos presenta mayor lesión.
Quizás una
excepción de esta regla es el recuento plaquetario que sería el único
examen que no se altera a pesar de estar alterada la función de las
mismas, sin embargo un trastorno en la función de las mismas si tiende a
afectar principalmente al Tiempo de Protrombina (TP) por su relación con
el fibrinógeno y en mayor magnitud al Tiempo
Parcial de Tromboplastina Tisular activada (TPTa) porque este no
solo mide la vía común si no al factor VIII que es transportado por las
plaquetas.
Otros exámenes
son los que valoran las vías de la coagulación como son el TP (vía extrínseca
) y el TPTa (vía intrínseca), es importante tener presente que estos exámenes
se prolongan cuando hay una pérdida de por lo menos 30 a 40 % de uno de
los factores que miden. El TP valora los factores de la vía extrínseca
que son el tisular, el VII y los de la vía común X; V; II que son
factores K dependientes y producidos por el hígado, por lo tanto una
alteración en uno de los dos producirá su prolongación además que
también se elevará en quienes usan dicumarínicos, mientras que el TPTa
mide los factores de la vía intrínseca XII; XI; IX; VIII; y común de la
coagulación, por esto una elevación del TPTa se ve más afectado en las
hemofilias A; B; y C, cuando hay presencia de un anticoagulante lúpico; o
cuando se esta usando heparina.
Parámetros
y aforismos interesantes relacionados con el tema:
·
Los pacientes con trombocitopenia central sangran con
niveles muy bajos de plaquetas
·
Los pacientes con trombopatías y déficit de un factor
de la coagulación sangran solo bajo estrés.
·
Los pacientes con trombocitopenia debida a procesos
mieloproliferativos sangran aún con niveles altos de plaquetas.
·
Las dos cirugías que producen un mayor gasto hemostático
son la amigdalectomía y la extracción del tercer molar.
·
Un paciente no será sometido a cirugía mientras no
tenga un recuento plaquetario mayor de 70.000 plaquetas/mm3.
·
Cuando un hemofílico sangra es porque tiene un déficit
mayor al 90% del factor problema.
·
El riesgo hemorrágico se incrementa cuando el TP esta
por encima de 3 segundos y el TPTa por encima de 5 segundos.
·
Un paciente con un tiempo de sangría alterado, un TPTa
prolongado y plaquetas normales presentará una Enfermedad de Von
Willebrand hasta que se demuestre lo contrario.
·
Para que se inicie una elevación de el TP o el TPTa debe
haber un déficit del 30 al 40% de un factor.
11-AGO-2002
Bibliografía:
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